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Ceremonia de premiación en la FAO. De izquiera a derecha, Representante de la FAO en el Perú, campesino de Huancavelica, gerente de la empresa comercializadora y el Director de Investigación del CIP.
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“Con la papa blanca no se puede competir internacionalmente”, reconoció André Deavux, Coordinador del Proyecto Regional Papa Andina del Centro Internacional de la Papa, por lo que exhortó a los agricultores peruanos ubicados por encima de los 3 mil metros, a continuar sembrando papas nativas.
Se estima que el Perú posee más de tres mil variedades de papas nativas. Gran parte de ellas no pueden ser sembradas en otros lugares fuera de los Andes peruanos debido a que requieren de particulares condiciones climáticas y agroecológicas.
Papa Andina, a través del proyecto Innovación y Competitividad para la Papa Peruana (INCOPA) viene propiciando la vinculación de los productores de papas nativas con otros eslabones de la cadena productiva a fin de asegurar papas nativas de calidad, con valor agregado y orientado a mercados específicos.
Asimismo, se ha asociado con las principales escuelas de gastronomía de Lima, con el fin de promover un trabajo de investigación entre los alumnos, que conlleve a la creación de platos novedosos y sabrosos que ayuden a posicionar a la papa nativa en el exigente mercado gourmet internacional y en la comida novoandina.
Estos esfuerzos vienen dando resultado, pues en casi 2 años de trabajo, han logrado colocar en el mercado novedosos productos basados en esas papas, que están ayudando a promover las indudables ventajas nutritivas de las papas nativas así como su industrialización.
Uno de esos productos, T’ikapapa –papas nativas seleccionadas y embolsadas– ha recibido ya varios premios. El más reciente fue otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre, por la exitosa promoción de la pequeña producción campesina.
En la justificación de este galardón, la FAO expresa que el proyecto “ha logrado establecer una alianza entre los pequeños productores paperos de Huancavelica, Apurímac, Junín y Cajamarca con una empresa privada y una institución de investigación, a fin de elevar la productividad y calidad del producto, el cual ha logrado posicionarse en el exigente mercado de autoservicios de Lima, experiencia que constituye un valioso aporte a la investigación agrícola para lograr la seguridad alimentaria en el país”.
“Con la papa blanca no se puede competir internacionalmente”, reconoció André Deavux, Coordinador del Proyecto Regional Papa Andina del Centro Internacional de la Papa, por lo que exhortó a los agricultores peruanos ubicados por encima de los 3 mil metros, a continuar sembrando papas nativas.
Se estima que el Perú posee más de tres mil variedades de papas nativas. Gran parte de ellas no pueden ser sembradas en otros lugares fuera de los Andes peruanos debido a que requieren de particulares condiciones climáticas y agroecológicas.
Papa Andina, a través del proyecto Innovación y Competitividad para la Papa Peruana (INCOPA) viene propiciando la vinculación de los productores de papas nativas con otros eslabones de la cadena productiva a fin de asegurar papas nativas de calidad, con valor agregado y orientado a mercados específicos.
Asimismo, se ha asociado con las principales escuelas de gastronomía de Lima, con el fin de promover un trabajo de investigación entre los alumnos, que conlleve a la creación de platos novedosos y sabrosos que ayuden a posicionar a la papa nativa en el exigente mercado gourmet internacional y en la comida novoandina.
Estos esfuerzos vienen dando resultado, pues en casi 2 años de trabajo, han logrado colocar en el mercado novedosos productos basados en esas papas, que están ayudando a promover las indudables ventajas nutritivas de las papas nativas así como su industrialización.
Uno de esos productos, T’ikapapa –papas nativas seleccionadas y embolsadas– ha recibido ya varios premios. El más reciente fue otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre, por la exitosa promoción de la pequeña producción campesina.
En la justificación de este galardón, la FAO expresa que el proyecto “ha logrado establecer una alianza entre los pequeños productores paperos de Huancavelica, Apurímac, Junín y Cajamarca con una empresa privada y una institución de investigación, a fin de elevar la productividad y calidad del producto, el cual ha logrado posicionarse en el exigente mercado de autoservicios de Lima, experiencia que constituye un valioso aporte a la investigación agrícola para lograr la seguridad alimentaria en el país”.
“Con la papa blanca no se puede competir internacionalmente”, reconoció André Deavux, Coordinador del Proyecto Regional Papa Andina del Centro Internacional de la Papa, por lo que exhortó a los agricultores peruanos ubicados por encima de los 3 mil metros, a continuar sembrando papas nativas.
Se estima que el Perú posee más de tres mil variedades de papas nativas. Gran parte de ellas no pueden ser sembradas en otros lugares fuera de los Andes peruanos debido a que requieren de particulares condiciones climáticas y agroecológicas.
Papa Andina, a través del proyecto Innovación y Competitividad para la Papa Peruana (INCOPA) viene propiciando la vinculación de los productores de papas nativas con otros eslabones de la cadena productiva a fin de asegurar papas nativas de calidad, con valor agregado y orientado a mercados específicos.
Asimismo, se ha asociado con las principales escuelas de gastronomía de Lima, con el fin de promover un trabajo de investigación entre los alumnos, que conlleve a la creación de platos novedosos y sabrosos que ayuden a posicionar a la papa nativa en el exigente mercado gourmet internacional y en la comida novoandina.
Estos esfuerzos vienen dando resultado, pues en casi 2 años de trabajo, han logrado colocar en el mercado novedosos productos basados en esas papas, que están ayudando a promover las indudables ventajas nutritivas de las papas nativas así como su industrialización.
Uno de esos productos, T’ikapapa –papas nativas seleccionadas y embolsadas– ha recibido ya varios premios. El más reciente fue otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre, por la exitosa promoción de la pequeña producción campesina.
En la justificación de este galardón, la FAO expresa que el proyecto “ha logrado establecer una alianza entre los pequeños productores paperos de Huancavelica, Apurímac, Junín y Cajamarca con una empresa privada y una institución de investigación, a fin de elevar la productividad y calidad del producto, el cual ha logrado posicionarse en el exigente mercado de autoservicios de Lima, experiencia que constituye un valioso aporte a la investigación agrícola para lograr la seguridad alimentaria en el país”.
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