En abril de 2006, la Junta Directiva del CIP, en la que se incluye la Directora General, acordaron que las papas genéticamente modificadas (GM) no serían sembradas por el CIP en la región andina, que abarca los países de Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela, Argentina y Chile. Las papas fueron domesticadas por primera vez en lo que actualmente es territorio peruano. Su posterior expansión, evolución y selección humana resultó en aproximadamente 5000 variedades de papa nativa a partir de ocho especies distribuidas a lo largo y ancho de la región andina.
El CIP está profundamente comprometido con el desarrollo y la difusión responsable de las nuevas tecnologías. Creemos que todavía no existe un adecuado conocimiento de los riesgos potenciales para el medio ambiente ni de las consecuencias culturales asociadas con la introducción de papas transgénicas en los centros de diversidad.
La papa GM del CIP fue desarrollada específicamente para resistir el ataque de la polilla de la papa Phthorimaea operculella (Zeller). La polilla de la papa es una de las más graves plagas de insectos que atacan al cultivo alrededor del mundo, causando pérdidas significativas en Asia, áfrica y América Latina. Hasta el momento no se ha identificado ningún genotipo de papa que pueda usarse como fuente de resistencia en los proyectos de mejoramiento convencional del cultivo. El CIP mantiene un activo programa de investigación sobre la biología y el control integrado sostenible de la polilla de papa y de otras plagas que afectan la producción del cultivo en la región andina y en otras partes del mundo, y en el desarrollo de salvaguardias y manejo responsable de cultivos genéticamente modificados.
Pamela K. Anderson
Directora General, Centro Internacional de la Papa
en representación de la Junta Directiva del CIP.