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Certificado de Acreditación ISO
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La certificación ISO acredita que el material in vitro distribuido por el CIP está libre de virus y otros patógenos. Además de la confianza que ello inspirará en los socios del CIP, es una evidencia de que la biodiversidad que el CIP mantiene en custodia para la humanidad está siendo convenientemente conservada para el futuro.
Para obtener esta acreditación, el CIP implementó un sistema de calidad que cubre todo el proceso de distribución de germoplasma in vitro, con la colaboración del Dr. David Galsworthy, experto en sistemas de calidad del Laboratorio Central de Ciencias del Reino Unido. él confirmó que “el CIP es el primer banco de germoplasma en el mundo en obtener su acreditación ISO 17025 y el primer centro del CGIAR que ha implementado un sistema de calidad en su banco genético”.
“La acreditación es, en muchos sentidos, un hito para el CIP y fue posible gracias al arduo trabajo y la dedicación del personal de nuestro Centro”, subrayó la Dra. Pamela Anderson, Directora General del CIP. “Esto demuestra cuán seriamente tomamos nuestro mandato de distribuir germoplasma libre de virus. Estoy muy orgullosa de que el banco genético del CIP sea el primero en el mundo en obtener el reconocimiento ISO”, remarcó.
El traslado de material de siembra de un país a otro, o entre regiones, es una vía potencial para la diseminación de muchas plagas y enfermedades. El CIP, como custodio de la más grande colección mundial de germoplasma de papa y camote, siempre ha asumido con mucha responsabilidad su obligación de mantener y distribuir este material. Así, a inicios de 2007, la dirección del CIP, previendo el futuro, tomó la decisión de implementar un Sistema de Calidad para formalizar y modernizar los sistemas que aseguran la distribución de germoplasma limpio y obtener una certificación de un ente externo.
La creación de un Sistema de Calidad implica la identificación, caracterización y control de los procesos esenciales y la demostración de su eficacia a través de validación y control de calidad. Al CIP le interesa usar un Sistema de Calidad para demostrar su alto nivel de experiencia y competitividad tecnológica. Con este propósito, optó por adecuar su sistema al estándar de calidad ISO/IEC 17025, que compete a laboratorios de ensayo, reconocido como el estándar más alto y exigente de todos los sistemas de calidad. El CIP solicitó la acreditación de este estándar ante el reputado Servicio de Acreditación del Reino Unido (UKAS en inglés).
Para introducir el Sistema de Calidad se tomó en cuenta la considerable inversión realizada por el CIP a lo largo de los años, que incluyó la formalización de los flujos de trabajo y la introducción de un sistema de código de barras para el seguimiento del movimiento de germoplasma. Durante 2007, con la ayuda de David Galsworthy, el concepto de un Sistema de Calidad plenamente integrado se hizo realidad. Con la participación del personal del banco genético, se introdujeron al sistema los aspectos de adquisición, manejo y distribución de germoplasma, las pruebas de patógenos y la distribución, administración e investigación informática.
La documentación respectiva se organizó usando una innovadora base de datos wiki que permite vincular más de 500 enlaces de información. Esto dio lugar a un sistema altamente flexible, con soporte en papel, que puede ser fácilmente actualizado para mostrar los cambios en la organización del trabajo. “El trabajo a través de un sitio web con capacidad de administrar las contribuciones de todo el personal involucrado resultó altamente eficiente”, señaló David Galsworthy.
“Este enfoque tiene un potencial verdaderamente amplio de aplicación y es un modelo que me estoy llevando al Reino Unido para que sea implementado en mi instituto”, añadió. El enfoque también permite la evaluación a distancia del sistema por parte del equipo de UKAS, ahorrando gastos en pasajes aéreos y otros costos al Centro.
También se generó una validación de datos para establecer y cuantificar claramente los riesgos asociados a fallas potenciales del proceso de pruebas de patógenos en el germoplasma. El resultado de esta validación demostró, sin lugar a dudas, el alto nivel de confianza que el CIP puede depositar en estos sistemas de detección. El personal del CIP recibió capacitación en auditoría interna con el fin de supervisar la efectividad y promover el mejoramiento de la calidad y eficiencia.
La implementación concluyó en diciembre de 2007. La gerente de evaluación, Dra. Sally Higgins, y el Dr. Colin Jeffrie, de la Agencia Escocesa de Ciencias Agrícolas (Scottish Agricultural Science Agency, SASA), realizaron la evaluación inicial con el ISO/IEC 17025 en enero de 2008. El Dr. Jeffrie es, además, uno de los editores de las directivas técnicas de la FAO/IPGRI para la transferencia del germoplasma de papa en condiciones seguras y actuó como el experto técnico de la evaluación.
La evaluación de UKAS fue muy positiva y complementó de manera extraordinaria los sistemas introducidos así como el alto nivel de competitividad de todo el personal involucrado. “A través de esta evaluación inicial el CIP ha demostrado el correcto cumplimiento de los requerimientos del ISO 17025”, escribió Colin Jeffrie en su informe. “El personal entrevistado demostró entusiasmo, conocimiento y competencia en los procedimientos examinados”, agregó.
La acreditación fue concedida por UKAS el 22 de febrero de 2008. El Sistema de Calidad continuará siendo supervisado por UKAS durante la visita anual de inspección, y tiene el potencial para ayudar a impulsar aún más el alto estándar que para el manejo del banco genético se ha fijado el CIP. “El banco genético es una responsabilidad a largo plazo del CIP y, por tanto, hemos hecho un compromiso para este proceso”, dijo el Dr. Charles Crissman, Director General Adjunto de Investigación.
“El compromiso del CIP con este proceso es digno de encomio, y es un importante paso adelante para la organización”, declaró David Galsworthy. De esta manera el CIP podría servir de ejemplo para otros bancos genéticos del CGIAR y del resto del mundo. Esta certificación contribuirá a acrecentar significativamente la rapidez y confianza entre países con la que se debe compartir el germoplasma con fines de mejoramiento, así como la entrega de mejores variedades en el futuro, que contribuyan a una mejor seguridad alimentaria para los países en desarrollo.