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“Este proyecto mejorará la seguridad alimentaria, la nutrición y las condiciones de vida de por lo menos 150,000 familias directamente, con un impacto indirecto sobre un millón de familias del sub Sahara africano en cinco años, creando las condiciones para llegar a 10 millones de hogares en 10 años”, explica la Dra. Pamela K. Anderson, Directora General del Centro Internacional de la Papa.
SASHA también abordará el empoderamiento de las agricultoras. “Las mujeres son las guardianas nutricionales de la familia y las principales productoras de camote, pero no suelen cosechar los frutos de su trabajo”, añade la Dra. Anderson. “Este proyecto aborda directamente este desafío al incluir una especialista en género del áfrica, e integrar estrategias para asegurar que las mujeres tengan una presencia activa en las intervenciones del proyecto y obtengan ganancias equitativas de él”, añade.
Junto con las variedades de camote blanco comúnmente cultivadas en el áfrica subsahariana, SASHA promoverá las variedades de pulpa anaranjada, ricas en pro vitamina A. Estas variedades pueden disminuir de manera significativa la deficiencia de vitamina A, que se estima afecta aproximadamente a 43 millones de infantes menores de 5 años en el sub Sahara africano. La deficiencia de esta vitamina es una de las causas de las altas tasas de ceguera, enfermedades y muertes prematuras de niños y mujeres embarazadas.
Para satisfacer las preferencias de los productores y consumidores, el proyecto también se propone desarrollar, mediante el mejoramiento convencional, una amplia gama de variedades de camote adaptadas localmente, resistentes a la sequía y enfermedades. Debido a que el mejoramiento convencional no ha tenido éxito en la creación de variedades resistentes al gorgojo, que puede arrasar entre el 60 al 100 por ciento de los cultivos de camote en época de sequía, el proyecto utilizará los avances de la biotecnología para desarrollar variedades resistentes a esta plaga.
SASHA también abordará el principal desafío de los pequeños productores de camote, referido al acceso a material de siembra libre de enfermedades, y a tiempo para la temporada de siembra. El programa aumentará la disponibilidad de esquejes saludables para la siembra y explorará nuevos sistemas para la diseminación de este material, con un beneficio más rentable para los productores pobres, especialmente las mujeres y sus familias. Un componente final del proyecto consistirá en el establecimiento de tres plataformas subregionales de respaldo, situadas en los principales centros de investigación de los programas nacionales en Ghana, Uganda y Mozambique, para promover las destrezas y la capacidad de mejoramiento sostenible local.
“Vamos a trabajar con los científicos, socios y partes interesadas de cada localidad y en estrecha colaboración con la Alianza para la Revolución Verde (AGRA por sus siglas en inglés) para asegurarnos de estar fortaleciendo la capacidad de participación en el mejoramiento del camote en áfrica y para áfrica”, subraya el Dr. Jan Low, quien estará a cargo del proyecto en la Oficina Regional del CIP en Nairobi, Kenia. AGRA actualmente está subvencionando la capacitación doctoral en mejoramiento convencional dentro de la región y proporcionando apoyo financiero a los mejoradores de camote de varios programas nacionales. Los científicos del CIP prestarán apoyo a este esfuerzo y conjuntamente con los mejoradores nacionales probarán nuevos métodos para acelerar el desarrollo y la liberación de nuevas variedades mejoradas de camote.
El proyecto SASHA es parte de la iniciativa El Camote como Beneficio y Salud, que busca reducir la malnutrición infantil y mejorar los ingresos y condiciones de vida de los pequeños agricultores mediante una mayor sensibilización, expansión de las oportunidades de mercado y diversificación del uso del camote en el sub Sahara africano. Su potencial para endulzar la vida de los pobladores pobres de áfrica es bastante conocido.
“Uganda ha comprobado de qué manera el camote ha ayudado a proporcionar seguridad alimentaria en momentos de severa falta de alimentos, cuando otros cultivos sucumbían ante las enfermedades. Nos preparamos para compartir nuestra experiencia con otros”, afirma Dennos Kyetere, Director de la Organización Nacional de Investigación Agrícola de Uganda.
Esta donación es parte de la iniciativa para el Desarrollo Agrícola de la Fundación Bill y Melinda Gates, que trabaja con una amplia gama de socios para proporcionar a millones de pequeños agricultores del mundo en desarrollo herramientas y oportunidad para mejorar sus rendimientos, aumentar sus ingresos y alcanzar mejores niveles de vida para ellos y sus familias. La fundación viene trabajando para fortalecer toda la cadena de valor agrícola –desde las semillas y los suelos hasta el manejo de la finca y el acceso al mercado—de manera que los progresos que se alcancen en el combate al hambre y la pobreza sean sostenibles a largo plazo.
La donación de la Fundación Bill y Melinda Gates fue anunciada hoy por el propio Bill Gates durante el discurso de apertura del Simposio del Premio Mundial de la Alimentación en Des Moines, Iowa, junto con un paquete de nueve proyectos de desarrollo agrícola por un total de US$ 120 millones para hacer frente a la seguridad alimentaria a largo plazo.
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Valerie Gwinner,
Jefa de Comunicación y Difusión. CIP
v.gwinner@cgiar.org