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(Lima).- La humanidad viene consumiendo papa por más de 8,000 años. La yuca y el camote forman parte de la dieta por lo menos desde hace 5,000 años. Esta semana, cientos de científicos de 34 países están reunidos en Lima para hablar acerca de esos cultivos y de otras raíces y tubérculos menos conocidos, pero que pueden jugar un papel fundamental para satisfacer las crecientes necesidades de alimentos y otros retos que plantea el siglo XXI.
La sede de este XV Simposio Trianual de la Sociedad Internacional de Cultivos y Raíces Tropicales es el Centro Internacional de la Papa, organizador del evento conjuntamente con la Universidad Nacional Agraria La Molina.
El momento en el que se realiza el simposio es particular apropiado. En el último año, una recesión económica mundial se añadió a las presiones ya existentes del cambio climático y la subida en los precios de los cereales. Los menores ingresos, el mayor desempleo y el aumento de los precios de los alimentos se han combinado para hacer retroceder el progreso de las pasadas décadas. El resultado: más gente padeciendo hambre en la actualidad –más de mil millones de personas alrededor del mundo— que desde 1970, según el índice de Hambre Mundial recientemente dado a conocer.
¿Qué se puede hacer? Una respuesta positiva es el fortalecimiento de la producción local de alimentos y el consumo de raíces y tubérculos tropicales, que pueden satisfacer las necesidades nutricionales y adaptarse a las cambiantes condiciones impuestas por el cambio climático. El camote, la yuca, la papa, el ñame y otras raíces y tubérculos menos conocidos constituyen el tercer cultivo alimenticio más importante en el mundo en términos de consumo y pueden contribuir significativamente a la generación de ingresos, desarrollo sostenible, seguridad alimentaria y nutrición para los pequeños agricultores.
Por ejemplo, las raíces y tubérculos andinos como la maca, el yacón, la achira y el olluco, en su gran mayoría son sembrados por los agricultores pobres en sus lugares de origen, pero contienen un gran potencial debido a su resistencia natural a las plagas y enfermedades, altos niveles de nutrientes y su habilidad para crecer en entornos marginales. De manera similar, el camote de pulpa anaranjada está surgiendo como método eficaz para combatir la deficiencia de vitamina A en el Asia y en el sub sahara africano. Debido a que produce mejores rendimientos en condiciones marginales con menos mano de obra y requerimientos de insumos que otros cultivos, el camote es particularmente recomendable en lugares que confrontan problemas como sequías, disturbios sociales o altas tasas de VIH.
El propósito del simposio es abordar temas clave en cuanto a productividad, manejo de recursos, valor nutricional y oportunidades para el mercadeo y comercialización, de manera que se puedan aprovechar estos cultivos para asegurar un desarrollo sostenible. Las presentaciones resaltarán las estrategias adaptadas para reunir los intereses de los pequeños agricultores indígenas con las grandes empresas para desarrollar y comercializar productos basados en raíces y tubérculos nativos. Otros temas abarcan desde la conservación de la diversidad genética y el incremento del contenido nutricional de los cultivos hasta el mejoramiento y aumento de la resistencia a plagas, enfermedades y cambio climático.
El miércoles 4 de noviembre, los participantes tendrán un Día de Campo en el Centro Internacional de la Papa, oportunidad para interactuar más directamente con sus colegas e investigadores tanto en el campo como en los laboratorios donde realizan cotidianamente sus trabajos. También degustarán los aportes gastronómicos de las raíces y tubérculos nativos, durante un almuerzo preparado tomando como base estos cultivos, y que serán preparados por dos escuelas de gastronomía de Lima.
Entre los conferencistas que disertarán durante el simposio figuran Adolfo de Córdova, Ministro de Agricultura del Perú; Antonio Cardoso Melo, Embajador de la Unión Europea así como altos representantes del Centro Internacional de la Papa la FAO, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Universidad Nacional Agraria La Molina, Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE), Financiamiento para la Innovación, la Ciencia y la Tecnología (FINCYT) e Instituto Nacional para la Innovación Agraria (INIA). También habrá científicos extranjeros de renombre mundial como Cary Fowler, Director del Fondo Mundial para la Conservación de Cultivos; Claude Fauquet, del Centro Danforth, Andrew Wetsby, de la Universidad de Greenwich, entre otros.