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Nuevas formas de combatir un antiguo flagelo

Debido a sus efectos sobre la papa y el tomate, el tizón tardío es la peor enfermedad de los cultivos alimenticios en el mundo: causa más de US$10 mil millones de pérdidas anuales tan sólo a los agricultores de papa. Con el cambio climático, se espera que el impacto del tizón tardío sea peor, pues el aumento de las temperaturas acelera su desarrollo y propagación. Esta semana, del 16 al 20 de noviembre, se está realizando una reunión en la ciudad italiana de Belagio en la que científicos de 20 países evalúan críticamente este problema desde múltiples perspectivas y diseñan una estrategia global que aborde las necesidades y prioridades. Un producto clave de este encuentro será un documento que eduque a los formuladores de políticas sobre investigación y desarrollo agrícola, a presionar acerca de la necesidad de respaldar las investigaciones en torno al tizón tardío.



Press release:


Nuevas formas de combatir un antiguo flagelo

Científicos internacionales aúnan esfuerzos en la Iniciativa Global para combatir al Tizón Tardío, una enfermedad que amenaza a la papa y a otros cultivos alimenticios en todo el mundo.

Bellagio, Italia, Nov.- Hace más de 160 años, el tizón tardío arrasó con las cosechas de papa en Europa, provocando el hambre generalizado y la famosa hambruna irlandesa de la papa.  ¿Podría repetirse este suceso? El tizón tardío sigue siendo la más grande amenaza para la papa, el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo en términos de consumo humano. Combinado con sus efectos sobre el tomate, el tizón tardío constituye la peor enfermedad que ataca a los cultivos alimenticios. Con el cambio climático, se estima que los efectos del tizón tardío serán aún peores, debido a que el aumento de las temperaturas acelera su desarrollo y propagación.

Causado por un patógeno similar a los hongos, llamado Phytophthora infestans, el tizón tardío es causante de pérdidas en los cultivos equivalentes a miles de millones de dólares anualmente: más de diez mil millones de dólares solo en papa, de acuerdo a estimados recientes. Su impacto en los países en desarrollo es especialmente severo, ya que es el hogar de la mayor parte de los productores de papa, muchos de los cuales dependen de este cultivo para su subsistencia económica y seguridad alimentaria.

Esta semana, especialistas en tizón tardío de todo el mundo se reúnen en la ciudad italiana de Bellagio para encontrar maneras de enfrentar la enfermedad. Se está aprovechando los recursos científicos y el capital intelectual de participantes de 20 países, entre los que se incluyen a Canadá, China, Etiopía, India, Perú y Suecia, para crear una iniciativa verdaderamente global de lucha contra el tizón tardío. Las tasa crecientes del hambre alrededor del mundo combinadas con la creciente presión del cambio climático están añadiendo una mayor urgencia de enfrentar el problema. “Estamos viendo un aumento del riesgo en áreas tan diversas como las altiplanicies andinas, el norte de Estados Unidos, la región de los lagos del sub Sahara africano, el norte de Europa, partes de Asia central o el suroeste de China y Nepal”, afirma Greg Forbes, fitopatólogo del Centro Internacional de la Papa y organizador de la reunión.

Otra asechanza relacionada con el tizón tardío es el riesgo para la salud de los agricultores y sus familias como resultado de la exposición crónica a los pesticidas empleados para controlar la enfermedad. Se sospecha que los productos más comunes usados –los ditiocarbamatos, tales como el mancozeb— son cancerígenos.

Los científicos y los agentes de desarrollo están colaborando en el mejoramiento de la resistencia al tizón tardío y en la creación de capacidad para mejorar el manejo de la enfermedad. El grupo que se reúne en Bellagio está evaluando críticamente el problema desde múltiples perspectivas y diseñando una estrategia global para abordar las necesidades y oportunidades prioritarias. Según Stephen Sherwood de la universidad de Wageninen en Holanda, “uno de los principales obstáculos, asociado a la crisis financiera mundial, ha sido el descenso del apoyo público y privado para la agricultura, obligándonos a ser creativos sobre las formas de una innovación efectiva”. Un producto clave de la reunión será un documento que eduque a los formuladores de políticas sobre investigación y desarrollo agrícola a presionar sobre la necesidad de respaldar las investigaciones en torno al tizón tardío.

Se espera que este esfuerzo conjunto mejore de manera significativa la producción sostenible de papa y tomate.

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Zoraida Portillo
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