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La Ruta Cóndor sigue los antiguos caminos del Inca que atraviesan los Andes. Su objetivo final es conformar una cadena de lugares de micro conservación a lo largo de los Andes, desde Mérida en Venezuela hasta Jujuy en la Argentina, dedicados a la agrobiodiversidad y preservación de la rica herencia para el mundo que constituye la diversidad de la papa.
El programa incluye la repatriación de papas nativas a sus comunidades de origen. Esas variedades fueron recolectadas en las comunidades campesinas de los Andes hace 20 a 40 años atrás y puestas bajo la conservación ex situ del banco de germoplasma del CIP. El objetivo es restaurar los cultivares de papas nativas perdidos y mejorar la diversidad afectada por las heladas, sequías, plagas y enfermedades, migraciones humanas y pobreza. El CIP garantiza que el material de siembra que es reintroducido tenga alta calidad y esté libre de enfermedades, incrementando así sus rendimientos.
El programa de retorno de material de siembra a los agricultores comenzó en 1998, en tan sólo cuatro comunidades de los Andes. Desde entonces, el CIP ha repatriado más de 3,600 muestras de más de 1,200 variedades de papas nativas en 41 comunidades agrícolas de los Andes, siguiendo el Qhapaqñan, el antiguo camino pre colombino que recorría del norte hasta el sur de los Andes y que fue unificado por el imperio incaico.
“La idea no es solo conservar, sino también desarrollar un manejo sostenible que pueda ofrecer algunos beneficios a las comunidades”, explica Gómez. En 2007, por ejemplo, el CIP trabajó con los agricultores de papa para encontrar salidas comerciales y oportunidades de comercialización de las papas nativas.
Gómez cree que el proyecto ilustra la relación complementaria que existe entre la conservación in situ y ex situ , donde el material que se almacena en los laboratorios del banco genético del CIP es usado para repatriar papas saludables a las comunidades rurales. En su ambiente natural in situ , la lucha entre los genes y el estrés que encuentran garantiza que la evolución continúe. Sin embargo, aunque la naturaleza es dinámica, también es lenta. Las cámaras de crecimiento y otros equipos de los laboratorios ex situ brindan a los científicos una forma de acelerar los procesos de selección natural para complementar a los que ocurren en los entornos naturales. Esta capacidad es importante en la medida que ayuda a que esos micro centros se adapten a los crecientes impactos del cambio climático.
El proyecto Ruta Cóndor representa una excelente oportunidad para un esfuerzo internacional conjunto en el manejo de los recursos naturales. “Existe la posibilidad de que el concepto pueda ser aplicado a otros cultivos andinos, formando parte de un enfoque integrado para la conservación de la biodiversidad de América Latina y a un nivel global más amplio”, concluye Gómez.