Para los centros de investigación del sistema GCIAI, la Revisión del Sistema del año 1998 confirmó, una vez más, una historia de excelencia. El Presidente del Panel de Revisión, Maurice Strong, afirmó: "El GCIAI ha sido, sin duda alguna y sin excepciones, el uso más rentable posible que se le haya podido dar a la inversión hecha por la Asistencia Oficial para el Desarrollo (ODA)".
Teniendo en cuenta las tendencias actuales y enfocando las necesidades del futuro, el Panel asumió la tarea de analizar qué hace falta para alcanzar la meta preeminente del GCIAI: poner fin a la pobreza y al hambre, protegiendo el medio ambiente. "No puede haber una agenda a largo plazo para erradicar la pobreza y garantizar la seguridad alimentaria sostenible sin el GCIAI", afirmó.
Reconociendo la excelencia que el sistema mostró en el pasado, el Panel hizo hincapié en los lineamientos futuros. Los Centros deben fortalecer sus logros y corregir las ineficiencias del pasado, insistiendo en las áreas clave que les permitirán enfrentar los nuevos retos y lograr lo máximo de las nuevas oportunidades que se les presenten.
En el CIP hemos llegado al final de un año en el que, con gran cuidado, hemos escudriñado y asignado prioridades en nuestro programa de investigación, del cual surgió el nuevo sistema de gestión del CIP, basado en proyectos. Nuestro nuevo portafolio de 17 proyectos de investigación ha sido cuidadosamente estudiado y balanceado: siete proyectos en papa, cinco en batata, y cinco en el manejo de recursos naturales.
El nuevo sistema basado en proyectos fue evaluado en 1998. Nuestros científicos asumieron el reto adicional y la responsabilidad que representaba la gestión directa de proyectos y subproyectos. En especial los líderes de proyectos -para quienes, en su mayoría, las tareas inherentes a este sistema eran una novedad- llevaron a cabo con eficiencia sus programas de investigación durante esta transición y los felicitamos por ello. Para ayudarles a mantener el buen rumbo y afinar el sistema durante el trayecto, inauguramos también, en 1998, el nuevo Marco de Evaluación, Seguimiento y Calificación basado en la revisión exhaustiva y en la evaluación realizada por un grupo de científicos del CIP, liderados por la Directora General Adjunta para la Investigación.
Nos fue muy grato comprobar que las prioridades que nos habíamos fijado en este proceso coincidían con las necesidades de acción que surgieron durante la Revisión. Por ejemplo, el Panel de Revisión solicitó que se realice un importante viraje hacia la Gestión de Recursos Naturales (GRN). Desde 1992, el CIP ha ido incorporando gradualmente en su agenda la atención que se le debe prestar a la GRN, particularmente en las zonas altoandinas. El artículo «Capturando la Imagen» nos da mayor información sobre este compromiso asumido.
Nuestras iniciativas en las zonas altas se basan en otro de los principios que la Revisión respaldó como punto clave para lograr el éxito futuro del sistema: la coparticipación. CONDESAN, el consorcio de investigación liderado por el CIP desde 1992, es un verdadero ejemplo de lo que significa la colaboración en la investigación y el desarrollo. Durante sus seis años de existencia, CONDESAN ha logrado la participación activa de más de 50 instituciones provenientes del sector público y privado, en cinco países andinos.
A pedido del GCIAI, el CIP también ha asumido el liderazgo en el Programa Global de Gestión de Ecosistemas de Montaña, basado en el exitoso modelo de colaboración de CONDESAN. En esta iniciativa los socios son el Centro Internacional de Investigaciones Agroforestales (ICRAF), para las zonas altas de África oriental; El Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de Zonas de Montaña (ICIMOD), para los Himalayas; y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias (ILRI) para la ganadería, importante componente en los ecosistemas de montaña. Trabajando conjuntamente, nuestros científicos creen que gran parte de la tecnología que resulte de este programa de investigación global puede aplicarse en las tres ecologías de montaña.
Buscando esta colaboración activa respaldada por la Revisión, el CIP continúa construyendo la base de su investigación sobre lazos sólidos con sus socios, provenientes de países industrializados y en desarrollo. Además, estamos fortaleciendo los mecanismos existentes y explorando nuevas vías de colaboración entre los centros, en áreas tales como la agricultura urbana y periurbana, y la ayuda y rehabilitación en situaciones de desastre. En estos últimos años hemos visto cómo se ha ido incrementando nuestra participación en estas áreas prioritarias.
El CIP reconoce la creciente urgencia de aplicar soluciones agrícolas para aliviar el hambre y la pobreza en el interior y en las zonas marginales de nuestras crecientes ciudades. El trabajo que venimos realizando con varios cultivos, así como con la papa y la batata -que pueden proporcionar cantidades relativamente grandes de alimento y vitaminas en pequeñas parcelas de tierra- nos coloca en muy buena posición para continuar con las actividades en esta área. En este Informe Anual encontraremos varios artículos que relatan el modo en que la papa y la batata -frescas o procesadas- pueden ayudar a diversificar las dietas, a luchar contra el hambre y a evitar enfermedades en las zonas más pobladas y necesitadas del mundo en desarrollo.
Cuando los desastres -como aquéllos descritos en nuestro artículo principal- transtornan la agricultura y nuestras vidas, los centros del GCIAI proporcionan los mecanismos para enfrentarlos de la forma más eficiente y completa posible. En un futuro, esperamos que con una mayor preparación podamos contribuir aún más al alivio de estas catástrofes. La posibilidad de desarrollar en el interior del GCIAI una capacidad permanente para brindar rápidamente ayuda de emergencia, acelerará la rehabilitación de la agricultura, reducirá las pérdidas en las ganancias obtenidas y disminuirá el tiempo de interrupción de los cronogramas de investigación de los Centros.
No podemos hablar del futuro sin tomar en cuenta las importantes herramientas que nos brinda la biotecnología, una de las áreas que el Panel de Revisión señala como prioritaria. Nos sentimos orgullosos de declarar que el CIP figura como líder en técnicas moleculares dentro del sistema, y que hemos programado crecer aún más en esa área. Así, en 1998 iniciamos la construcción de nuevas instalaciones asignadas a la biodiversidad, gracias al financiamiento recibido del gobierno de Japón. Estas instalaciones contarán con un amplio y moderno laboratorio de bioseguridad, así como con un nuevo hogar para nuestros bancos de germoplasma, en constante crecimiento. "Regreso al futuro molecular" describe algunas de las muchas aplicaciones de la biotecnología destinadas a cumplir con la misión del CIP.
En lo que al tizón tardío se refiere, 1998 ha sido también un año de logros. Actualmente contamos con más de 60 cultivares con resistencia "horizontal" diversificada a esta enfermedad, y estamos en proceso de liberarlos para que sean evaluados por nuestros socios en todo el mundo. La Iniciativa Global sobre el Tizón Tardío (GILB) ha sido considerada como un mecanismo válido y funcional a nivel global para el intercambio y evaluación de los resultados de investigación. Confiamos en que seguirá creciendo su función de establecer las pautas para combatir la peor enfermedad de los cultivos alimenticios a nivel mundial.
Todo esto se ha logrado dentro de un contexto de circunstancias financieras difíciles. Como en años anteriores, el CIP ha tenido que enfrentar problemas de financiamiento. Como resultado, nos hemos convertido en un baluarte del uso racional, pero funcional, de los recursos, ajustándonos el cinturón frente a pagos atrasados y tasas de cambios internacionales que muy frecuentemente no son favorables. Por otro lado, hemos revisado cuidadosamente nuestro programa de investigación, para eliminar cualquier gasto superfluo; y hemos afinado nuestras estrategias de gestión de la investigación, asegurándonos así de que estamos obteniendo lo máximo posible del financiamiento que recibimos.
Los éxitos de 1998 han confirmado que vamos por el buen camino. En particular, nos han llevado a tener confianza en nuestras aptitudes y en nuestras capacidades colectivas, para figurar entre los mejores.
Hubert Zandstra
Director General