En África, Asia y América Latina, el CIP respondió a los llamados de ayuda de emergencia.
El Centro Internacional de la Papa respondió rápidamente a las emergencias en cultivos alimenticios en Honduras y Nicaragua, asolados por el huracán Mitch en octubre; y en la República Democrática de Corea, que buscaba restablecer la producción de papa después de una hambruna de cuatro años. El CIP también colaboró con los agricultores peruanos para superar los efectos de un fenómeno de El Niño especialmente severo. En el África oriental, el reemplazo de yuca infestada por batata ayudó a prevenir una crisis alimentaria.
Semillas de Esperanza para América Central
El huracán Mitch fue el peor desastre natural que haya golpeado América Central en este siglo. El devastador huracán que azotó la región en octubre, terminó con la vida de más de 10,000 personas y causó más de US$5 millones en daños. Los sectores agrícolas de Honduras y Nicaragua fueron afectados muy seriamente por la tormenta. Las autoridades encargadas de desastres estiman que el huracán destruyó hasta el 70 por ciento de los cultivos alimenticios básicos de los dos países, así como la semilla necesaria para futuras plantaciones de productos como el frijol, el maíz y la papa.
Noël Pallais, científico del CIP, viajó a Nicaragua para asistir a reuniones de emergencia con representantes del gobierno y los programas nacionales, así como con colegas del GCIAI, con el fin de desarrollar una estrategia de reconstrucción de la agricultura en Honduras y Nicaragua.En consecuencia, los investigadores del GCIAI, conjuntamente con los científicos de programas nacionales, lanzaron un esfuerzo internacional llamado "Semillas de Esperanza para América Central", un proyecto de dos años para restablecer la agricultura en los dos países, coordinado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Colombia. Además del CIP participaron el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en México y el Instituto Internacional de Recursos Fitogenéticos (IPGRI) en Roma.
"Semillas de Esperanza para América Central" se inspira en las lecciones aprendidas de la exitosa operación "Seeds of Hope" llevada a cabo en Ruanda en 1995, después de la guerra civil que destruyera la capacidad de producción alimenticia del país. "A raíz de nuestra experiencia con Ruanda, en 1995, aprendimos lo importante que es estar preparados para los desastres antes de que éstos ocurran", explica el Director General del CIP, Hubert Zandstra. "Allí, por ejemplo, la iniciativa `Semillas de Esperanza' sólo fue posible porque varios centros del GCIAI, incluido el CIP, habían trabajado por muchos años en proyectos de investigación. La experiencia adquirida en la producción de alimentos y en el mejoramiento genético fue crucial para restablecer la agricultura, y con ella la seguridad alimentaria. También impidió una pérdida total de lo que se había avanzado en la investigación". El programa «Semillas de Esperanza», de Ruanda, que involucró al CIP y a otros siete centros de investigación del GCIAI, difundió con éxito entre los agricultores una moderna tecnología de semillas, ayudó a restaurar la seguridad alimentaria y reintrodujo la diversidad en los cultivos.
Reintroducción de la Batata en Nicaragua
A pesar de que en la región que actualmente es Nicaragua la batata era un cultivo tradicional, ésta ya no se cultiva en el país. Desde el huracán, el gobierno nicaragüense se ha fijado como prioridad reintroducir la batata. Conocida durante mucho tiempo como un cultivo de emergencia, la batata es especialmente conveniente en situaciones de riesgo alimenticio, por ser una fuente de subsistencia versátil y resistente, y por lo tanto una base sólida para la reconstrucción agrícola. Es también una excelente fuente de vitamina A.
El ministro de agricultura de Nicaragua, Mario De Franco, explica que su gobierno aspira a "convertir el desastre en oportunidad". Enfocando su atención en los pequeños agricultores, el CIP y los científicos nacionales están reintroduciendo la batata en Nicaragua y, en colaboración con el CIMMYT, están incentivando y ayudando a los agricultores de Nicaragua a sembrar batata junto con el maíz, práctica agrícola que en China ha contribuido a reducir la erosión del suelo. Además, la batata necesita de una cantidad relativamente pequeña de fertilizantes y produce un gran volumen de raíces por hectárea.
Honduras adopta el Programa TPS
En Honduras, el CIP está ayudando a reemplazar las variedades de papa que se perdieron a causa del huracán, utilizando la semilla sexual de papa (TPS). Según explica el Director General, Hubert Zandstra, "el CIP ha producido una reserva estratégica de TPS que nos permite responder rápidamente a emergencias como éstas". Poco antes de la tormenta, los agricultores en Honduras ya estaban siendo capacitados en la utilización de TPS, con el fin de reducir el costo del cultivo de papa. La tormenta destruyó la primera plantación, pero el CIP ha ampliado sus esfuerzos para distribuir nuevas semillas y materiales de capacitación a lo largo del país.
"La utilización de TPS deberá producir grandes cantidades de semilla de papa libre de enfermedades, en una fracción del tiempo que normalmente se requiere cuando se utiliza semilla-tubérculo", dijo Zandstra.
Terminando con la hambruna de Corea del Norte
En años recientes, Corea del Norte padeció una hambruna que según algunos cálculos, ha producido la muerte de más de 3 millones de personas. Desde 1990, la producción de papa en este país ha sido baja (alrededor de 1 millón de toneladas). Dos tercios del área cultivada de papa se han perdido en los últimos cuatro años, ya sea debido a la sequía causada por El Niño o a severas inundaciones.
Científicos del Instituto Nacional de Investigación de Corea del Norte aplican técnicas de TPS enseñadas por el CIP.La papa, traída desde Rusia hace 70 años, ocupa el tercer lugar entre los cultivos de Corea del Norte, después del arroz y el maíz. Los agricultores norcoreanos siembran anualmente un promedio de 200,000 hectáreas de cuatro variedades locales mejoradas que hasta 1998 no habían sido renovadas por más de diez años. Como resultado, el tizón tardío y los virus causan la pérdida de más de dos tercios de la producción de papa. Cultivada en suelos pobres, no fertilizados, en diversas rotaciones con maíz, vegetales y arroz, la papa tiene un rendimiento promedio de alrededor de siete toneladas por hectárea.
Extremadamente ansiosos por lograr el autoabastecimiento en lo que a la producción de papa se refiere y vencer su prolongada emergencia alimentaria, en 1998 Corea del Norte solicitó ayuda al CIP para restablecer la producción de papa utilizando TPS y semilla-tubérculo. El Centro respondió inmediatamente con una donación de 1 kilo de TPS (Serrana X TPS-67), la que fue transportada personalmente por el técnico del CIP, Rolando Cabello. Cabello capacitó a doce científicos norcoreanos y técnicos del Instituto Agrobiológico de Pyonyang, en todos los aspectos relacionados con la producción de papa a partir de TPS. Para ayudar a Corea del Norte a utilizar esta tecnología, el CIP trabajó conjuntamente con un grupo de agencias, conformado por la ONG World Vision, la Oficina de Asistencia a Desastres Extranjeros (Office of Foreign Disaster Assistance) de USAID, Potato Production International (PPI), una compañía privada con sede en California; y sus socios de los programas nacionales en Vietnam y China. La TPS, entregada a través de un contrato con PPI, contiene tres combinaciones que fueron desarrolladas por el CIP hacia finales de los años 80 (Serrana x TPS-67, Atzimba x TPS-67, y TPS-7 x TPS-13).
La semilla proporcionada por el CIP ha sido distribuida a instituciones gubernamentales en las tres principales regiones de producción de papa de Corea del Norte, para ser sembrada por las cooperativas locales. La Academia de Ciencias Agrícolas se ha puesto como meta plantar 200 hectáreas en 1999 (1 por ciento del total del semillero de papa) de semilla-tubérculo, producida a partir de TPS. Los norcoreanos están preparando sus semilleros para la estación de siembra 1999.
Zandstra manifiesta que, debido a la experiencia que el CIP tiene en países vecinos que cuentan con condiciones de crecimiento similares, también puede contribuir en gran medida en la producción de papa a partir de semilla-tubérculo. Por ejemplo, el CIP y la Academia China de Ciencias Agrícolas han desarrollado una variedad, la CIP-24, que se cultiva en millones de hectáreas de la China.
Se espera que la asistencia del CIP y otras organizaciones abra el camino para ampliar los lazos entre los gobiernos de Corea del Norte y Estados Unidos de Norteamérica, países que se han mantenido en una permanente Guerra Fría por casi medio siglo.
La Batata previene crisis alimentaria en África Oriental
Hace varios años se produjo en el noreste de Uganda un serio brote de la enfermedad causada por el Virus del Mosaico Africano de la Yuca, que devastó este cultivo. Ello llevó a un sustancial incremento en la producción de batata destinada a los hogares y a la venta en la capital, Kampala. Este rápido cambio hacia el cultivo de la batata impidió una inminente emergencia alimentaria en una región que desde 1995 -a raíz de las revueltas civiles- estaba siendo amenazada por la desnutrición crónica y la inanición.
Al mismo tiempo se está volviendo a cultivar la yuca, gracias a la puesta en circulación y multiplicación de variedades resistentes a enfermedades. Al respecto, Peter Ewell, representante regional del CIP para el África Subsahariana en Nairobi, afirma que los científicos sociales están investigando cómo aumentar la producción de batata para alcanzar nuevas necesidades y mercados, y en qué medida esto afectaría a los agricultores. La batata está adquiriendo una importancia cada vez mayor en el África Oriental, y se espera que siga el mismo patrón establecido en Asia durante los últimos 30 años, donde se produjo una transición hacia la utilización de la batata para procesamiento y como alimento de animales.
Mientras tanto, el virus de la yuca se está extendiendo rápidamente hacia el oeste de Kenya. Ewell afirma que el CIP está recibiendo muchas solicitudes provenientes de organizaciones no gubernamentales y comunales, que piden ayuda para implementar programas dirigidos a la multiplicación y distribución de variedades superiores de batata desarrolladas por el CIP.
La Popularidad de la Chacasina crece en el Perú
El Niño de 1997-98, que fuera particularmente severo, aumentó en el Perú las temperaturas entre 3 a 5 grados por encima del promedio, e inundó con aguaceros torrenciales regiones donde desde hacía más de una década no se habían registrado lluvias. Como consecuencia, el rendimiento de la papa se redujo a la mitad en varias de las principales regiones de producción, al mismo tiempo que se incrementó el número de plagas y enfermedades, especialmente el tizón tardío.
En efecto, gran número de variedades de papa en el Perú se vieron afectadas severamente por el tizón tardío, entre ellas la Canchán-INIA, una de las más prometedoras, producto del trabajo conjunto del CIP y el programa nacional de papa peruano, que fuera difundida entre los agricultores en 1990. Sin embargo, un híbrido de TPS del CIP, Chacasina, respondió bien a los desafíos de El Niño. Chacasina proviene de un cruce entre Yungay, la variedad local más popular producida en los Andes centrales, y una línea de mejoramiento del CIP con resistencia al tizón tardío.
El éxito de Chacasina sigue creciendo en el Perú. En más de 100 localidades peruanas donde se ha utilizado esta variedad, las cosechas han sido excepcionales. Como resultado, se ha solicitado al Centro producir dos variedades similares adicionales. Mientras tanto, según Noël Pallais, Jefe de la Unidad de Semillas del CIP, en las postrimerías de El Niño, el CIP ha distribuido 16 kilos de Chacasina TPS a más de 5,000 familias de agricultores en 17 departamentos, 59 provincias, y 108 distritos del Perú.