El tránsito al año 2000 trajo consigo, y no por coincidencia, una nueva visión del problema mundial del hambre. El papel central que juega la pobreza, por la manera cómo determina el acceso de los hogares a los alimentos y cómo limita las alternativas con que cuenta una comunidad para aumentar su productividad y crecimiento económico, se hizo aún más evidente. Paralelamente, se hizo más claro que no existe una sola manera de resolver este problema humano esencial. Las soluciones deben ser integrales y flexibles y abarcar una multiplicidad de componentes y participantes. Para ser efectivas, deben enfrentar todas y cada una de las esferas de la actividad humana: científica, económica, social y cultural.
Al desarrollar nuestro Plan de Mediano Plazo 1998-2000, redujimos el alcance geográfico de la participación programática directa del CIP. Se asignó prioridad a la investigación sobre problemas concretos, implementándola de acuerdo a los beneficios esperados en los países o regiones más pobres. Las mejoras en los demás países en desarrollo se consideraron consecuencia de lo anterior. La conveniencia de este fuerte énfasis en la pobreza se confirmó cuando nuestros principales socios financieros manifestaron la necesidad de que la investigación del GCIAI beneficie en primer lugar, a los más necesitados. De esta manera, el CIP ha forjado una combinación de enfoques dando lugar a un programa global de investigación para satisfacer las necesidades de investigación estratégica en coordinación directa con las respuestas dictadas por la realidad local, teniendo en cuenta las oportunidades y limitaciones de las áreas donde la pobreza se encuentra más arraigada.
Paralelamente a los esfuerzos del CIP por acopiar fuerzas que le permitieran afrontar los retos venideros, los sucesos ocurridos durante 1999 hicieron de éste, un año de contrastes. Por un lado, aparecieron nuevas proyecciones globales que dieron crédito a nuestros argumentos de que los cultivos de raíces y tubérculos no habían recibido la atención que merecen dentro del abanico de la investigación agrícola internacional. La publicación conjunta del IFPRI-CIP titulada Raíces y Tubérculos para el Siglo XXI: Tendencias, Proyecciones y Opciones de Política para los Países en Desarrollo, proporciona un resumen de la nueva información disponible. “Las proyecciones sugieren que la demanda global de raíces y tubérculos aumentará en 50 por ciento entre 1993 y 2020, alcanzando un total de 927 millones de toneladas métricas. El 95 por ciento del aumento del uso se producirá en el mundo en desarrollo. El Africa subsahariana por sí sola absorberá dos quintas partes del aumento de la demanda”, señala. Estas proyecciones tienen implicancia directa sobre los cultivos que forman parte del mandato del CIP (ver Raíces y tubérculos en el sistema alimentario mundial). En los países en desarrollo se proyecta un aumento de la demanda de papa de casi 110 por ciento. El aumento esperado de la demanda de camote superaría el 33 por ciento.
Estudios recientes demuestran que estas tendencias ya se encuentran en marcha. Las tasas promedio de crecimiento anual de la producción de papa de 1985-1987 a 1995-1997 en el Ecuador (2 por ciento) y el Perú (3.7 por ciento), fueron sustancialmente mayores que en las décadas precedentes. En el conjunto de los países en desarrollo, las tasas de crecimiento de la producción de papa casi se duplicaron en los 20 últimos años al tiempo que se experimentaba un crecimiento menos veloz de las tasas correspondientes a otros productos básicos importantes como el maíz, trigo y arroz. Paralelamente al aumento de la producción de papa en Asia, la producción de camote se mantuvo firme, especialmente en China, donde la contribución de la papa a la dieta local y del camote como alimento animal ha cobrado una dimensión por demás notable.
Sin embargo, junto a la confirmación de la importancia de los cultivos bajo nuestro mandato como parte de los sistemas globales de alimentación, confrontamos súbitos recortes financieros que podrían limitar la contribución del CIP a que dichos cultivos alcancen su potencial pleno. Las raíces y tubérculos no son los únicos afectados por la tendencia a reducir la financiación de la investigación agrícola internacional, pero su ya de por sí menor importancia entre las prioridades globales hizo que esta reducción, sentida por todos, fuera todavía más crucial.
En 1999, los ingresos del CIP disminuyeron en 9 por ciento (ver Finanzas del CIP en 1999), sufriendo así la disminución más drástica de una serie de reducciones que, desde 1998, han generado restricciones al programa de investigación del Centro, en particular para la papa. Ante este dilema, la administración del CIP decidió enfrentar resueltamente el problema llevando a cabo cuidadosos recortes y tomando rápidas decisiones de reestructuración. Ello significó mayores recortes en un Centro de por sí limitado, mediante reducciones de personal en las oficinas regionales así como en la sede, en especial en las áreas de investigación de mercados, mejoramiento, manejo de plagas de insectos, semilla botánica y administración.
Otros cambios no implicaron una reducción sino, más bien, una cierta consolidación. Se encargó la realización de dos revisiones externas, que analizaron la totalidad de las actividades del Centro en los ámbitos de manejo de recursos naturales e investigación participatoria, para propulsar su eficacia e integración. La relación con el Programa de Cambio Organizacional del GCIAI nos ayudó a refinar las estrategias del CIP, especialmente en el ámbito del manejo del conocimiento (ver En Breve) y dar mayor impulso al creciente énfasis en la creación de equipos para la administración y monitoreo de la investigación. De otro lado, la relación con el Programa de Género y Diversidad del GCIAI abrió el camino para perfeccionar la organización y asegurar que no se sacrifique la equidad en aras de la eficiencia.
A pesar de las restricciones generales experimentadas en 1999, también hubo áreas de crecimiento que reflejan la permanente confianza en la capacidad del CIP para administrar la investigación. Se nos confió la coordinación de la Iniciativa de Agricultura Urbana y Periurbana a nivel de la totalidad del sistema del GCIAI (ver En Breve). Esta actividad permitirá consolidar el conocimiento adquirido colectivamente en el GCIAI en la coordinación y realización de investigaciones que puedan tener un impacto directo en la vida de las poblaciones urbanas y periurbanas. Nuestro programa de investigación sobre tizón tardío siguió creciendo gracias a diversos avances, entre los que se incluye el lanzamiento de variedades con resistencia duradera y la ampliación del Programa de Escuelas Agrícolas de Campo a los continentes del Asia y Africa. La Iniciativa Global para el Tizón Tardío (www.cipotato.org/gilb) demostró su valor al convocar una amplia gama de capacidades e interesados en uno de los principales temas de investigación. En el campo de la investigación molecular, seguimos progresando con la dactilografía y caracterización de germoplasma y enfermedades. La gran capacidad de adaptación de los cultivos del CIP a situaciones de emergencia nos ha permitido continuar suministrando herramientas para la reconstrucción de la agricultura tras el huracán Mitch y el Fenómeno de El Niño, y para responder a los llamados de ayuda de emergencia formulados por Corea del Norte. Las estrategias y métodos del CIP en el ámbito de la detección y control de enfermedades han dotado a los investigadores y agricultores de todo el mundo de herramientas vitales. Simultáneamente, las tareas de mejoramiento y control integrado de plagas contribuyeron a hacer realidad el potencial del camote como fuente de alimentación, alimento para ganado y materia prima para la producción industrial. Pero, quizá lo más importante sea que el CIP ayudó a confirmar que el camote es un arma eficaz en la lucha contra la deficiencia en vitamina A en el Africa subsahariana, gracias al lanzamiento de nuevas variedades ricas en beta-caroteno (ver Erradicando ceguera infantil en Africa).
En el área del manejo de recursos naturales (MRN), el CIP se concentró en un conjunto más reducido de objetivos cruciales de investigación relacionados con la región montañosa andina: identificación de sistemas sostenibles de manejo de productos básicos y suelos, protección de cuencas y mantenimiento de la biodiversidad de los cultivos. En la actualidad, se están probando varios productos de la investigación en MRN como parte de las aplicaciones para el desarrollo implementadas por organizaciones de la región. Esta iniciativa es acorde con el enfoque investigativo del CIP en MRN, que enfatiza la participación de los integrantes del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN) (www.condesan.org) y el empoderamiento de los responsables de la toma de decisiones a nivel de la comunidad. InfoAndina, el nodo para América Latina y el Caribe del Foro de Montaña (www.mtnforum.org), desempeña un papel de creciente importancia para motivar la participación de los socios interesados, gracias a sus foros para el intercambio de información, conferencias, capacitación y manejo de proyectos y consorcios.
CONDESAN y el CIP también han proporcionado su asistencia al gobierno del Perú y de otras naciones andinas en los preparativos para la celebración del Año Internacional de las Montañas en el 2002. Los eventos a nivel mundial, que se prolongarán a lo largo del año, proporcionarán una oportunidad única para resaltar el perfil de las regiones de montaña a nivel mundial, llamando la atención sobre la necesidad de contrarrestar la pobreza y marginalidad que suelen caracterizar a las poblaciones de montaña. También fomentará la comprensión del papel crucial que juegan las montañas en la preservación de los recursos hídricos así como de la diversidad cultural y biológica, elementos vitales para las generaciones del futuro.
El CIP recibió otro voto de confianza cuando Bolivia, Canadá, Ecuador y Egipto suscribieron un nuevo acuerdo, en el que la FAO y el PNUD actuaron como testigos, por medio del cual dichos países reconocen el nuevo estatus legal del Centro como organismo internacional (ver En Breve). A dicha suscripción siguió la de un nuevo acuerdo con el Perú, como país anfitrión del Centro. Estos acuerdos contribuirán enormemente a facilitar las operaciones del CIP a nivel mundial.
Todos estos logros ponen en evidencia la determinación del CIP de seguir adelante, a ritmo sostenido, con su agenda y cumplir con sus cometidos. Al mismo tiempo, el Centro busca recuperar a la brevedad posible una sólida salud financiera y alcanzar un nivel de financiamiento que permita
Las limitaciones de espacio no nos permiten presentar una descripción detallada de todos los logros alcanzados por las investigaciones del CIP durante 1999, los que serán publicados en forma detallada en el Informe de Programas
Hubert Zandstra
Director General