¿Para qué sirve colgar una lata vieja de cerveza en un palo? Aunque la respuesta suene increíble, sirve como el componente más importante en la lucha de los agricultores por controlar el gorgojo del camote en Cuba.
Cultivado en 60,000 hectáreas a lo largo de Cuba, el camote aporta calorías y vitaminas valiosas a una población necesitada. Por eso, cuando en 1993 se interrumpió repentinamente la importación a Cuba de los pesticidas de los que había dependido durante años y los gorgojos devastaron los cultivos de camote del país, los investigadores cubanos empezaron a buscar formas naturales, fáciles y económicas de controlar la plaga.
El problema empezó con el colapso de la Unión Soviética a comienzos de los años 90. Sin los insumos provistos por ese país, las defensas bajaron en los campos cubanos y el gorgojo del camote -Cylas formicarius, un insecto importado con escasos enemigos naturales- halló poca oposición. En 1990, el promedio de pérdida de las cooperativas, fincas privadas y empresas estatales ascendía a menos del 10 por ciento. En 1993, esta cifra saltó a más del 50 por ciento. No obstante, hacia el año 2000, se volteó la tortilla de nuevo, el problema del gorgojo estaba bajo control y los daños eran prácticamente inexistentes. ¿Qué suscitó el cambio?
Nueva era
En 1993, el CIP y el Instituto de Investigación de Viandas Tropicales de Cuba, INIVIT, aunaron fuerzas para desarrollar un plan de ataque integral contra el Cylas. El retorno al uso de pesticidas no sólo era improbable, sino indeseable. Comenzaba una nueva era para los agricultores cubanos y los pesticidas no formaban parte de ella. La meta era soluciones naturales.
El agricultor Pedro Saez reflexiona sobre la era de dependencia de los pesticidas, mientras contempla los saludables campos de camote de su finca en Manacas (provincia de Villa Clara).
"Ya no necesito pesticidas y nunca los volveré a usar", señala. Según una encuesta conjunta del CIP y el INIVIT realizada en el 2000, casi todos los productores cubanos concuerdan con él.
Saez empezó su combate contra el gorgojo usando hormigas predadoras. Remojaba atados de hierba seca en agua azucarada y los dejaba en sus campos de plátano. A los dos días, cuando los atados de hierba estaban cubiertos de hormigas, los llevaba a sus campos de camote donde las hormigas se daban un banquete con los huevos y larvas del gorgojo.
Con el tiempo, Saez descubrió que aproximadamente 25 depósitos de hormigas son suficientes para erradicar el gorgojo de una hectárea de camote. Después de la cosecha, las hormigas se trasladan al campo más cercano de camote, un cultivo que crece todo el año en Cuba.
Saez cuenta con el apoyo adicional del hongo Beauveria bassiana, que ahora se produce en toda la isla. Este hongo es totalmente inocuo para las plantas, los seres humanos y los animales, pero una dosis pequeña propagada en campos infestados puede exterminar gran parte de la población de Cylas en el lapso de una semana.
El agricultor Alfredo Acosta, Presidente de la Cooperativa Héroes de Yaguajay en la muni?
cipalidad de Alquizar, provincia de La Habana, recuerda su peor cosecha. "En 1992, nuestras pérdidas por causa de los ataques del gorgojo ascendieron a 60 por ciento, y eso que nuestra cooperativa es, para el nivel de Cuba, una de las mejores", dice mientras los funcionarios del ministerio de agricultura sentados alrededor de la mesa asienten.
Acosta hizo uso de algunos recursos: técnicas tradicionales de administración de cultivos y recomendaciones atinadas del INIVIT, como el uso de irrigación. Los suelos secos y agrietados facilitan que el gorgojo ponga sus huevos directamente sobre las raíces del camote. También se le recomendó rotar sus cultivos y jamás sembrar camote junto a otro campo de camote. Aun así, al igual que muchos otros agricultores cubanos, sufrió pérdidas enormes.
No obstante, Acosta estaba inicialmente escéptico respecto a los dispositivos nuevos, conocidos como trampas de gorgojos, promocionados por el INIVIT y el CIP. "Los veía en los campos de otros productores rodeados de cantidades de gorgojos. Temía que más bien dañaran mis cultivos. Me parecía una mala idea", recuerda. Pero en vista de la persistencia de la crisis económica, se vio obligado a darle una oportunidad a las trampas. Hoy, las 60 hectáreas de campos de camote de la cooperativa rinden 30 saludables toneladas por hectárea, mucho más del promedio nacional de 6 a 7 toneladas.
Nilo Maza Estrada, economista del INIVIT, acepta que 'trampa' quizá no sea la mejor palabra para describir lo que hacen las latas de cerveza. "Las latas no tienen fondo y no atrapan nada. Pero al interior hay un pequeño disco rojo de plástico colgado de una cuerda. Ese disco contiene una dosis de 0.25 mg de feromonas cuyo olor se asemeja a las señales de apareamiento de la Cylas hembra". La lata de cerveza sólo sirve de protección contra el sol y la lluvia, y en otros lugares se reemplaza por un trozo pequeño de madera para techar.
Las feromonas se usan en combinación con el hongo Beauveria, el cual se pulveriza en forma concentrada sobre un área de pocos metros cuadrados alrededor de las trampas. Cuando los gorgojos machos crean un enjambre alrededor de las trampas en búsqueda de hembras y se posan sobre las plantas circundantes, se encuentran con el hongo mortal. El número ideal de trampas es 16 por hectárea, pero los agricultores a menudo usan un número menor y las cambian de lugar cada semana. El efecto de las feromonas dura de tres a cuatro meses, es decir el ciclo completo de crecimiento del camote.
Tanto a Acosta como a otros agricultores cubanos ya no les queda duda sobre la eficacia de estas trampas. Sin embargo, todavía resta otro desafío: encontrar la manera de garantizar un suministro continuo de feromonas, el más costoso entre los agentes de control.
Más para el futuro
Se están explorando otras opciones. Cristóbal Yera, quien está a cargo de una de las grandes empresas agrícolas estatales en Santo Domingo, provincia de Villa Clara, ha apostado por otro componente importante del conjunto de herramientas de control integrado de plagas: camas de siembra. El camote se reproduce mediante esquejes-semilla. Tradicionalmente, los esquejes se obtienen en la cosecha para asegurar que la planta haya terminado su ciclo productivo. Sin embargo, el riesgo de trasplantar esquejes infestados con gorgojos es mayor en esta época.
Yera explica la alternativa: "Ahora sembramos un área más pequeña y tomamos esquejes sólo de las plantas que se encuentran a medio camino de maduración, cuando la infección con el gorgojo no es avanzada y los esquejes son muy vigorosos. Además, los cortamos de la parte superior de las plantas para reducir aún más el riesgo de infección".
Un beneficio adicional de este sistema es que la cosecha y la siembra no coinciden, lo cual reduce los problemas de mano de obra. En el pasado, para lidiar con este problema, los productores almacenaban su cosecha enterrándola hasta que tuvieran tiempo de llevarla al mercado. Los agricultores saben ahora que mientras más tiempo permanezca la cosecha en el suelo, mayor es el riesgo de daños por causa del gorgojo.
Otras tácticas de control integrado de plagas recomendadas por el INIVIT y el CIP incluyen la desinfección de esquejes, la eliminación de malezas que albergan al gorgojo y la remoción de restos de raíces y plantas de los campos cosechados. Los productores no ponen en práctica todos los componentes, sino más bien seleccionan el conjunto de técnicas que funcionan mejor para sus fincas, capacidad de mano de obra... y sus bolsillos.
Para ayudar a simplificar dicha selección, el CIP y sus asociados cubanos han elaborado un folleto en forma de historieta ilustrada fácil de entender caricaturizando a los chicos buenos y malos. El villano es el gorgojo negro del camote. Los policías que limpian las hileras de camote son dos hormigas depredadoras (Pheidole megacephala y Tetramorium guineense) y el hongo Beauveria bassiana. El arma de fuego es la lata vieja de cerveza.
Medidas del éxito
Los investigadores del INIVIT y el CIP recopilaron datos y cifras del impacto de este proyecto en un estudio publicado en el año 2000. Los economistas fueron cautelosos al definir los criterios utilizados para medir el éxito pero, aun así, las cifras son elocuentes. El rendimiento de la inversión en la investigación se estimó, según los criterios más conservadores, desde un mínimo de 49 por ciento hasta 73 por ciento. Sea como fuere, quedó en claro el valor de este proyecto para la economía cubana, que ha ganado aproximadamente US$31 millones por concepto de mayor producción, reducción de pérdidas y valor de mercado.
Además del rendimiento económico, se han obtenido beneficios importantes para la salud y el medio ambiente. En 1990, en cada temporada de cultivo los agricultores rociaban 12 a 15 veces sus campos con pesticidas importados altamente tóxicos. Actualmente, no los usan en absoluto.
Mientras tanto, los científicos continúan la selección genética de camotes que puedan resistir mejor los ataques de gorgojos y aumentar la producción. Buscan desarrollar plantas con raíces más profundas y más difíciles de alcanzar, con tallos más delgados y menos atractivos para el gorgojo. Ya se ha identificado un candidato prometedor que combina germoplasma del INIVIT y del CIP. En las pruebas, rinde 34 toneladas sin otras medidas de control y con una pérdida por causa del gorgojo de sólo el 4 a 5 por ciento.
Una de las mayores satisfacciones del proyecto de control integrado de plagas, según el director del INIVIT, Sergio Rodríguez Morales, ha sido la colaboración entre los investigadores del CIP y del INIVIT: "Es un modelo de verdadera asociación entre mi equipo y los investigadores del CIP. Ambas partes pueden sentirse orgullosas de los resultados". El aprecio de Cuba por su labor, señala, fue reconocido oficialmente mediante un premio especial de 'importancia para la nación'.
-Informe de Ebbe Schiøler
Todos los elementos reunidos
Educar a los agricultores en los principios del control de plagas es frecuentemente tan importante como enseñar técnicas específicas, por lo que los investigadores del control integrado de plagas incluyen a los agricultores en la adaptación e innovación tecnológica, asegurando así que las soluciones elaboradas sean aceptables para los usuarios. La meta es posibilitar que los agricultores controlen las plagas y a la vez protejan el medio ambiente mediante el uso de una gama de herramientas eficaces, económicamente aceptables, seguras y fácilmente adaptables a los sistemas de producción locales. Para que todo funcione, el primer paso es evaluar las necesidades y oportunidades de un agroecosistema seleccionado. Luego, se desarrollan los métodos de control, integrando la información generada de la investigación biológica, agronómica y socioeconómica con las tácticas de control. A continuación, mediante metodologías participativas, se formulan las herramientas para difundir la información y los mecanismos para trabajar directamente con los agricultores en sus campos. El último paso, crucial para el éxito o fracaso de un programa de control integrado de plagas, es fomentar la institucionalización de programas de implantación a gran escala en toda la localidad en cuestión. |
Romper los círculos viciosos
En el este de África, el camote es un alimento básico importante y tiene gran potencial como cultivo para la venta. Pero existe una serie de factores limitantes como los gorgojos, los topos, las sequías y la baja fertilidad del suelo que evitan que este cultivo contribuya plenamente a la alimentación y a los ingresos familiares. El CIP y los investigadores locales están estudiando la totalidad del proceso de producción del camote para desarrollar medidas más eficaces de manejo integrado de cultivos.
El trabajo de control integrado de plagas del camote efectuado por el CIP en el este de África consiste en desarrollar variedades mejoradas con rendimientos más altos e investigar la fertilidad del suelo, las sequías y las prácticas de comercialización y poscosecha. Los científicos se han trazado la meta de ayudar de este modo a que los agricultores aprecien el pleno potencial de este cultivo como fuente de alimentación más sana y una mejor forma de sustento para ellos, sus familias y sus comunidades. |