| F O M E N T A N D O E L C R E C I M I E N T O, L A
S A L U D, Y L A P R O S P E R I D A D C e n t r o I n t e r n a c i o n a l d e l a P a p a • I n f o r m e A n u a l 2 0 0 2 |
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| FOMENTANDO EL CRECIMIENTO, LA SALUD Y LA PROSPERIDAD. Si bien el 2002 fue en muchos sentidos un año de lucha para el Centro Internacional de la Papa, también lo fue de reactivación. Disminuciones en el financiamiento nos obligaron a tomar decisiones difíciles, como la reducción de personal y la restricción de programas, lo que compensamos aumentando nuestra eficiencia e intensificando nuestros esfuerzos para obtener financiamiento. El resultado, que es mérito de todo el personal del CIP, fue positivo. Llegamos a fin de año con un déficit mucho menor de lo previsto (ver Un esfuerzo compartido para resistir el impacto) y pudimos reponer nuestras reservas hasta alcanzar cierto nivel de holgura. Con ello, sentamos las bases de un presupuesto equilibrado para el 2003 e iniciamos un período de sólida reconstrucción. La quinta evaluación externa de programas y gestión (EPMR por sus siglas en inglés) del CIP, que se llevó a cabo a principios de 2002, reconoció los “logros significativos” del Centro y señaló las fortalezas que han contribuido a ello, así como los aspectos que deben mejorarse. El Consejo interino de Ciencia del CGIAR (iSC en inglés) se hizo eco de las conclusiones de la evaluación externa con una invocación a prestar más apoyo al CIP como “proveedor esencial de investigación de interés público internacional sobre raíces y tubérculos”. Una de nuestras principales respuestas a las recomendaciones de la EPMR fue emprender un ejercicio de Visión del CIP (ver Una nueva Visión para el CIP). Para este ejercicio, que culminará en el 2003, estamos utilizando el enfoque de elaboración de mapas de trayectoria que David MacKenzie introdujo en el CIP. Durante los seis años que trabajó en nuestra Junta Directiva, David fue una fuente inmensa de orientación, inspiración y aliento para el Centro. Su enfermedad y muerte inesperadas este año significaron una gran pérdida para la comunidad del CIP. Sin embargo, su fino discernimiento continúa iluminándonos. En el CIP estamos convencidos de que las raíces y los tubérculos son el alimento del futuro. En una época de evidente aumento de la importancia de estos cultivos como fuentes de alimento, nutrición y mejor sustento, especialmente en los países donde trabajamos, hemos asumido el compromiso de desarrollar su enorme potencial para fomentar el crecimiento, la salud y la prosperidad. Las raíces y los tubérculos son sumamente adaptables, tienen una gran eficacia productiva, son capaces de hacer frente a problemas de salud y nutrición, son generadores versátiles de ingresos y, lo que es quizá más importante, tienen un potencial inagotable para mejorar su productividad. En el 2002 también confirmamos la importancia de nuestro trabajo en manejo de recursos naturales y agricultura urbana. El CIP tuvo una participación destacada en el proceso de identificación de los Programas de Desafío de alta prioridad que llevó a cabo todo el sistema del CGIAR, específicamente con la formulación de dos propuestas centradas en esfuerzos que lideramos: el Programa Mundial de Montañas y la Iniciativa Estratégica de Agricultura Urbana y Periurbana. Si bien estas dos iniciativas no fueron elegidas como parte del primer grupo de Programas de Desafío que se pondrán en ejecución, los donantes, el iSC y otras partes interesadas han insistido en que continuemos con ellas y las fortalezcamos para garantizar una mejor respuesta a los desafíos mundiales que se afrontan. Eso hemos hecho. Los científicos del CIP han continuado explorando formas de contribuir con los Programas de Desafío elegidos: Cultivos Biofortificados para una Nutrición Humana Mejorada, principalmente con el trabajo de la alianza Vitamina A para África (VITAA) para combatir la deficiencia de esta vitamina; Agua y Alimentos, con nuestra cada vez mayor capacidad para el manejo de recursos y el desarrollo de herramientas de modelación; y el programa Apertura de la Diversidad Genética de Cultivos a los Agricultores de Escasos Recursos, un empeño que el CIP ha mantenido vigente en la investigación desde su fundación. Asimismo, pese a las mayores exigencias sobre nuestro personal, el CIP avanzó con paso firme en la investigación en muchos otros frentes. Ello incluyó progresos excepcionales en la investigación de la marchitez bacteriana con selección rápida de características de resistencia y mejoras en el manejo integrado de enfermedades. La inversión de más de 20 años en la investigación fitogenética para lograr resistencia a virus también rindió frutos al haber incorporado resistencia a dos de los principales virus de la papa –PVX y PVY– a nuestras principales poblaciones resistentes al tizón tardío, así como a otras prometedoras líneas de crecimiento. En las siguientes páginas, usted encontrará muchos otros logros del Centro. A medida que el CIP avanza en el 2003, nos concentramos más en reconstruir nuestras capacidades en Asia y África, algunas de las cuales se perdieron por reducción de personal y otras por desgaste natural. El ejercicio de Visión nos ayudará a orientar la mirada hacia áreas específicas de necesidad extrema en las regiones donde el aporte del CIP puede marcar una gran diferencia. Como siempre, agradecemos a los donantes que continuaron apoyándonos en el 2002, especialmente a aquellos que aportan los fondos básicos que constituyen los pilares de nuestro programa de investigación, esperamos continuar trabajando con ellos para un 2003 prometedor y fructífero.
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CIP. 2002. Fueling growth, health, and prosperity. International Potato Center Annual Report 2002. © 2003, International Potato Center |