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Informe Anual 2003

C I E N C I A   P A R A   L A S   P E R S O N A S   Y   E L   P L A N E T A
C e n t r o  I n t e r n a c i o n a l  d e  l a  P a p a  •   I n f o r m e  A n u a l  2 0 0 3
  Nueva division de investigacion integra cultivos, medio ambiente y salud humana

Se ha previsto que la nueva Division de Agricultura y Salud Humana del CIP, que entrara plenamente en marcha a fines de 2004, desempeñara un papel especialmente importante en los esfuerzos del Centro por reducir la mortalidad materno-infantil y mejorar la vida de los pobres urbanos

En el 2003 el CIP se convirtió en el primer centro del CGIAR en crear una división de investigación que integra plenamente la investigación de los cultivos y el manejo de los recursos naturales con la salud humana. Mediante la fusión de diversos proyectos de investigación en curso y la complementación de las fortalezas tradicionales del Centro en agricultura y recursos naturales, se espera que la División contribuya de manera importante a la salud y el bienestar de millones de personas que dependen de los cultivos de raíces y tubérculos para su alimentación e ingresos.

“El CIP se encuentra consolidando una agenda de investigación que combina la salud, el medio ambiente y las investigaciones sobre productividad en un conjunto unificado de programas”, informa Pamela Anderson, Directora General Adjunta de Investigación del CIP. “El Centro ha realizado un trabajo importante para mejorar la salud humana pero, al igual que en muchos otros centros del CGIAR, nuestros proyectos han estado algo dispersos”. El establecimiento de la nueva División, señala Anderson, es promovido por el alineamiento del CIP con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas y cobra impulso con la decisión reciente de diversos socios del CIP de reducir la mortalidad materno-infantil como objetivo de sus planes nacionales de desarrollo. Por ejemplo, Tanzania y Kenia han anunciado planes para reducir la mortalidad infantil en dos tercios antes del 2015.

EL PRÓXIMO PASO: LA PUESTA EN EJECUCIÓN

La decisión de crear la nueva División se adoptó luego del ejercicio de visión del CIP del 2003 y de consultas con expertos internacionales en los campos de salud pública, toxicología y nutrición. Los próximos pasos incluirán la creación de un grupo de trabajo conformado por científicos del Centro y expertos externos para formular un plan de implementación. El plan, programado para concluir en el 2004, incorporará la reducción de pesticidas en los sistemas de cultivo de papa y camote como uno de sus objetivos principales. Ello se basa en la sólida trayectoria del CIP en el control integrado de enfermedades y plagas, que ha llevado previamente a reducciones significativas en el uso de agroquímicos.

No obstante, Anderson, graduada tanto en entomología como en salud pública, considera que los esfuerzos anteriores por reducir el abuso de pesticidas –por parte del CIP y de otros– se han apoyado en gran parte en argumentos económicos y ambientales. El CIP tiene proyectado incorporar criterios de salud humana y seguridad y espera que éstos tengan un efecto muy importante en la formulación, selección de beneficiarios y eficacia de la investigación. “Al incorporar la perspectiva de la salud”, afirma, “no sólo contamos con argumentos más poderosos para aplicar el control integrado de plagas sino que también aumentamos la probabilidad de adopción de tecnología, al demostrar las oportunidades que se presentan al reducir los riesgos para los trabajadores agrícolas y aumentar la seguridad de nuestros suministros de alimentos”.

Anderson observa que los programas de fitomejoramiento caros son rechazados de plano por la desconfianza de los consumidores en nuevas tecnologías y por la preocupación de los gobiernos por proteger los mercados de exportación de sus países. La nueva División hará frente a estos obstáculos por medio de una diversidad de iniciativas de seguridad alimentaria y biotecnología, que incluirá un nuevo proyecto financiado por la Fundación Rockefeller para retirar los marcadores de antibióticos de los cultivos transgénicos (ver Tecnologías de punta a disposición de productores de papa y camote).

El trabajo del CIP para encontrar soluciones a la deficiencia de nutrientes centradas en la alimentación –que ya está bastante avanzado con la investigación del camote de pulpa anaranjada con alto contenido de betacaroteno para combatir la deficiencia de vitamina A en África– constituirá otro componente crucial del plan de trabajo de la División (ver Estudio demuestra la eficacia del camote anaranjado). “Una de las lecciones que aprendimos del programa Vitamina A para África es que se pueden obtener beneficios muy importantes de las alianzas con colegas que trabajan en los temas de alimentación y salud. Sin embargo, para lograr estos beneficios a tiempo para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, necesitamos contar con personal que pueda complementar las fortalezas tradicionales del Centro en agricultura y recursos humanos”, señala Anderson. Por ello, el CIP ubicará en su sede central un coordinador de división con conocimientos especializados en salud pública tropical y experiencia en nutrición y toxicología.

Marcadores fluorescentes ayudan a los investigadores a demostrar la existencia de residuos de pesticidas en el cuerpo de quienes lo aplican, asi como entre quienes no trabajan con ellos, por ejemplo los niños.
ECOSALUD:
Medio ambiente y salud

El proyecto ECOSALUD, aplicado en Ecuador en la década de los noventa, ha proporcionado documentos sustentatorios del efecto nocivo para la salud humana de los pesticidas usados en la papa y servirá al CIP de orientación en salud materno-infantil.

Investigadores y socios nacionales e internacionales del CIP que trabajaban en El Carchi, Ecuador –la provincia más septentrional del país– determinaron que las dos terceras partes de los agricultores de papa de la zona sufrían daño neurológico a largo plazo debido a su exposición a los pesticidas.

“Gracias a ECOSALUD descubrimos que los envenenamientos por pesticidas eran diez veces mayores de lo que creíamos, y las enfermedades relacionadas con los pesticidas eran la segunda causa de muerte después de los accidentes de tránsito”, afirma el economista David Yanggen. El Carchi tiene uno de los índices de letalidad más altos del mundo por uso de pesticidas.

ECOSALUD propuso combinar la investigación medioambiental con los estudios sobre salud humana y vincular estas inquietudes con soluciones prácticas en beneficio de los agricultores y sus familias. En las escuelas de campo para agricultores de ECOSALUD, éstos han aprendido a controlar las plagas utilizando variedades resistentes, trampas para insectos y otras prácticas de manejo a la vez que protegían –y aumentaban– sus ganancias. El proyecto se encuentra ahora en su segunda fase gracias al financiamiento del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC).



Estudio demuestra la eficacia del camote anaranjado

Los científicos sudafricanos que trabajan en el marco de la alianza Vitamina A para África (VITAA) han culminado lo que se considera el primer estudio controlado para determinar el valor del camote anaranjado para combatir uno de los problemas más acuciantes de salud pública en África: la deficiencia de vitamina A en niños pequeños.

El estudio, que comprendió a escolares de primaria de cinco a diez años de edad, demostró que en un período de sólo once semanas, la proporción de niños con reservas suficientes de vitamina A en el hígado aumentó en 10 por ciento entre los que comieron camotes anaranjados con alto contenido de betacaroteno. El grupo de comparación, que comió solamente camote blanco, experimentó una reducción del 5 por ciento.

“Este estudio, el primero en su género, fue aprobado por el Comité de Ética del Consejo Sudafricano de Investigación Médica y se llevó a cabo con el consentimiento de las autoridades locales y los padres de familia”, afirma la nutricionista Penny Nestel. La doctora Nestel, que desempeña actualmente el cargo de Coordinadora de Nutrición del programa HarvestPlus del CGIAR, trabajó anteriormente como asesora principal de la iniciativa VITAA. VITAA aporta una experiencia importante a HarvestPlus con su éxito en el uso de soluciones centradas en la alimentación para combatir la deficiencia de micronutrientes.

Según Nestel, el estudio de bioeficacia fue posible gracias a la cooperación de socios de muchos sectores diversos. “Algo que convierte a VITAA en una experiencia única en su género es que reúne a profesionales de los sectores de salud, nutrición y agricultura. Los socios comprenden a siete países africanos, entre ellos al Consejo de Investigación Agrícola de Sudáfrica, que suministró el camote utilizado para llevar a cabo el estudio”.

La mayor parte del financiamiento para el estudio fue proporcionado por la Iniciativa sobre Micronutrientes, que apoya y promueve programas de fortificación y suplementación de alimentos en diversos países en desarrollo. La financiación complementaria provino de la Oficina de Salud de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), que aportó recursos para medir la situación de los niños con respecto a la vitamina A y la retención de ß?caroteno en el camote cocido.

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