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Informe Annual 2004

  Informe  Anual 2004
AR2004
     
  Alimentos, sustento y salud  
  Centro Internacional de la Papa  

Del director general

La papa y el camote continúan siendo cultivos alimenticios muy importantes en todo el mundo y su importancia para la seguridad alimentaria aumentará indefectiblemente a medida que aumente la población mundial en el futuro. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio proporcionan puntos de partida que podemos utilizar para lograr un impacto en las comunidades que más necesitan nuestra atención, entre los pobres, los que pasan hambre y los enfermos de los países en vías de desarrollo. Con una demanda tan amplia, estamos examinando atentamente hacia dónde dirigimos nuestro trabajo, así como desplegando los mayores esfuerzos para medir nuestro impacto. En efecto, el CIP fue el primero de los centros del CGIAR en tomar los Objetivos del Milenio como base para su trabajo.

Al realinear nuestro programa para que concuerde con los Objetivos del Milenio, es evidente que estamos procurando obtener beneficios económicos para reducir la pobreza y mejorar los niveles de vida. El novedoso enfoque participativo de cadenas productivas que Papa Andina está promoviendo como una forma de agregar valor a un producto es un buen ejemplo de ello. También se está haciendo más evidente que el desarrollo de nuestros programas de Alianza puede agregar valor y mejorar los ingresos mediante la inclusión de productos y procesos distintos de aquellos con los que hemos venido trabajando tradicionalmente. La relación entre el camote y los cerdos o el nexo entre la producción de papa y el manejo de los recursos de montaña ejemplifican el valor de ampliar nuestro mandato tradicional.

Durante el año, la estructura reorganizada de la investigación y los programas generó algunos avances importantes en el conocimiento, los que contribuyen directamente en aspectos cruciales de la seguridad alimentaria y el alivio de la pobreza. El programa de investigación hizo grandes avances en la lucha contra el tizón tardío y progresos considerables en la lucha contra la marchitez bacteriana. También se incrementó la seguridad de la colección de germoplasma del CIP con el trabajo del “Parque de la Papa”, una iniciativa local dedicada a la conservación in situ de la biodiversidad de dicho tubérculo.

Los programas de Alianza en realidad son extensiones del proceso de investigación que constantemente aplican de manera directa en sus actividades los resultados del trabajo de las Divisiones. Por ejemplo, el programa Vitamina A para África (VITAA) está vinculando actividades de mejoramiento del camote anaranjado con programas de salud en la comunidad, difuminando la línea entre la investigación bajo mandato y el desarrollo operativo.

El 2004 fue un año de consolidación y renovación para el CIP. De consolidación, porque pudimos concentrarnos en nuestro trabajo medular, guiados por el ejercicio de visión que concluimos en el 2003. De renovación, porque el proceso de sucesión de la gestión se llevó a término y, a principios de 2005, la Dra. Pamela Anderson, quien dirigió el Ejercicio de Visión del CIP, asumirá el liderazgo de la institución. Animado por una historia de logros sostenidos en la investigación, el CIP se encuentra ahora en una situación de solvencia financiera. Nuestros ingresos continúan en aumento gracias a un mayor financiamiento con y sin restricciones que refleja la confianza de nuestros donantes. Mediante buenas prácticas de gestión, nuestra seguridad financiera también aumentó durante el año.

Si bien el tema de este informe son los aspectos más destacados del año 2004, escribo esta introducción en marzo de 2005. Me jubilaré en abril, no diré que a mi pesar sino con gran emoción, porque sé que el futuro del Centro está seguro. En los últimos 14 años mi vida ha estado inextricablemente unida al CIP y estoy orgulloso de haber tenido la oportunidad de dirigir su rumbo por tanto tiempo. Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos nuestros donantes por el grado de compromiso con nuestro trabajo. Quiero reconocer también mi deuda con muchos otros socios, sin los cuales no habríamos podido desarrollar nuestras actividades, y al personal del CIP, tanto el de la sede central como el de las regiones, quienes demuestran niveles de dedicación y brillantez que nunca podría haberles exigido. Mi esposa Ilse y yo nos jubilaremos en Canadá pero llevaremos una parte del Perú, y al CIP, en nuestros corazones. Con toda nuestra gratitud y nuestros mejores deseos para el futuro.

 

Hubert Zanstra
Director General
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