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Salud Urbana y Recursos
La importancia de la salud en el ser humano y en los ecosistemas, así como los asuntos de seguridad relacionados a la AUPU, no son adecuadamente tratados por el enfoque de medios de vida, pese a que la "salud humana" es considerada parte del capital humano y el valor del capital natural es determinado en parte por su "salud". El enfoque de salud de ecosistemas urbanos proporciona un marco más apropiado para el análisis de los asuntos de salud relacionados con la agricultura urbana. Se basa en la interdependencia de la salud humana con la salud de los ambientes naturales, físicos y sociales dentro de los cuales viven las poblaciones urbanas. Centra su atención en seis dimensiones de salud urbana en las que la AUPU puede tener tanto un impacto positivo como negativo.
La AUPU tiene el potencial de efectuar un impacto positivo en la salud de poblaciones urbanas a través de mejoras en la seguridad alimentaria, en la nutrición y en el bienestar psicosocial. La salud individual y familiar puede indirectamente representar un beneficio a través de los ingresos derivados de participar en la AUPU. Los impactos negativos se manifiestan con el uso excesivo de pesticidas y la exposición humana a contaminantes y/o patógenos vinculados a la AUPU. Las enfermedades zoonóticas pueden también representar un riesgo generado por la ganadería urbana. Los beneficios y riesgos de salud no se encuentran equitativamente distribuidos entre las poblaciones: los grupos más pobres pueden verse obligados a hacer uso de las tierras más contaminadas para la producción vegetal, o - por carecer de capital - pueden optar por utilizar aguas residuales como fertilizante. Las mujeres - quienes ocupan el lugar principal como trabajadoras de campo en muchas regiones - pueden encontrarse en mayor riesgo de envenenamiento por pesticidas.
Este enfoque también reconoce la importancia de la salud comunitaria, un concepto cercanamente ligado a la noción de comunidades y ciudades sostenibles. A diferencia de la salud poblacional, la salud comunitaria se refiere a la viabilidad y vitalidad de las comunidades en términos de su apoyo, confianza y compartir mutuos, al igual que de sus niveles de participación. La AUPU tiene el potencial de contribuir positivamente a la salud comunitaria gracias a actividades agrícolas de colaboración, utilización productiva de residuos urbanos, la disposición de un espacio verde común; así como a través de redes que agrupan productores y consumidores por vía de mercados.
La AUPU puede contribuir a la calidad del ambiente construido a través de la disposición de espacios verdes y el plantado de árboles, haciendo más llevadera la vida en las ciudades, y realzando el reconocimiento y el uso eficiente de los recursos urbanos. Una potencial contribución importante de la AUPU al ambiente construido es el reciclaje de desechos orgánicos dentro del área urbana y periurbana a través de la elaboración de abono, en lugar de que éstos sean descartados formando contaminantes para el medio ambiente. La AUPU tiene el potencial tanto de mejorar como de causar deterioro en la calidad del ambiente físico; a través del acondicionamiento, o la contaminación de aire, suelos y agua.
La salud y resistencia de la comunidad biótica en el ambiente urbano puede ser también consolidada o debilitada por la AUPU; dependiendo de los niveles de diversidad cultivados, de los métodos de administración de cosechas adoptados, y de las clases de mercado elegidas como objetivo. La AUPU tiene también la capacidad de afectar positivamente la salud de los ecosistemas naturales fuera de las áreas urbanas y periurbanas, al estabilizar o descomponer agentes contaminantes, reduciendo demandas alimentarias y así disminuyendo la "huella ecológica" de la ciudad.
Aunque el acceso a recursos naturales y físicos para la agricultura y el impacto potencial de la agricultura en dichos recursos son de consideración, esto no es suficiente. Los recursos naturales y físicos de uso potencialmente amplio para la agricultura urbana no son reconocidos por funcionarios locales, o siguen siendo poco utilizados por los hogares urbanos más pobres. Es por ello que el concepto de reconocimiento y utilización de recursos urbanos se emplea para referirse al alto potencial que posee la agricultura urbana para movilizar e incrementar el valor de los recursos naturales y físicos - tales como pequeñas parcelas de tierra marginal - consolidando y balanceando así los bienes a disponibilidad de las comunidades urbanas. Con un nexo sólido tanto al enfoque de medios de vida como al de salud de ecosistemas urbanos, este concepto formará la base para un tercer tema de estudio - con énfasis en la ubicación, modelado y elaboración de políticas sociales en torno a los recursos.
Proyectos de Cosecha Urbana sobre Salud Urbana y Recursos:
Un proyecto conducido por el CIP sobre la "Determinación de potenciales para mejorar el manejo de aguas residuales a manos de empresas periurbanas procesadoras de almidón, Vietnam del norte" se encuentra evaluando la posibilidad de solucionar parcialmente los efectos agronómico-ambientales y repercusiones sobre la salud que conlleva el uso de aguas residuales en el procesamiento de raíces de cultivo y en la crianza de
cerdos. Se efectuaron dos experiencias de prueba durante la estación de invierno con relación al camote (la única cosecha de invierno importante para el área) y pruebas de primavera con relación al arroz y al kangkung
(una cosecha vegetal). Estos primeros ensayos con el camote estuvieron dirigidos a evaluar la respuesta a aguas servidas en los clones locales de
camote, en comparación a aquella presentada por clones introducidos. La prueba de primavera fue esencialmente diseñada para determinar un equilibrio entre – por un lado – un esfuerzo en reducir el tiempo que los agricultores permanecen en sus campos de arroz exponiéndose a aguas
residuales, y – por el otro – un incremento de la producción a niveles óptimos. Se llevaron a cabo pruebas sobre los niveles de aplicación de aguas
residuales, y pruebas con relación a intervenciones administrativas. Las pruebas relacionadas al arroz evidenciaron que se necesita un mínimo de cuatro irrigaciones con aguas residuales para lograr incrementos significativos en la producción. Esto implica un período de cuatro semanas que puede representar un lapso demasiado largo para que los agricultores permanezcan fuera de sus
campos, resaltándose así la necesidad de identificar otros medios de garantizar la seguridad de los
agricultores, si se pretende que se beneficien del uso de aguas residuales en la cosecha del
arroz. Por otro lado, el kangkung mostró aumentos significativos en la producción con sólo dos aplicaciones de aguas
residuales, registrándose además que la producción se incrementaba proporcionalmente con aplicaciones
adicionales. Se observó un ligero aumento del 11.5% en la producción de materia seca total (DM) de
camote, reflejando un incremento moderado en la producción fresca y una reducción en materia seca a través del uso de aguas
residuales. No se registró ningún efecto nocivo con presencia de parásitos o enfermedades causado por el uso de aguas residuales en ninguna de las
cosechas.
El proyecto de AVRDC y CIRAD en Hanoi, Vietnam titulado "Asegurando la calidad de productos agrícolas en zonas urbanas y periurbanas de Hanoi" culminó en el transcurso de 2002. La actividad tenía una meta de productividad y una meta en los ámbitos ambiental y de
salud, intentando promover la producción vegetal segura y eficiente en Hanoi. El proyecto consistió de dos
componentes. El primer componente estuvo relacionado a la conducción de experimentos - dentro de campos agrícolas y estaciones experimentales - con la finalidad de evaluar prácticas alternativas en el manejo integrado de plagas
(IPM, siglas en inglés), y un tratamiento sin pesticidas; comparando éstos con el uso de pesticidas a manos de
agricultores. Se contrastaron resultados bajo dos condiciones estacionales (tanto durante las condiciones de calor y humedad del
verano, como la frescura y sequedad del invierno). La información sobre el grado de uso de pesticidas por granjeros estuvo basada en los resultados de una encuesta
previa. Comparando los datos obtenidos en ambas estaciones, se demostró que había una incidencia mucho más alta de plagas serias (P.
striolata, áfidos) durante la estación fresca que durante la estación calurosa y húmeda. Sin embargo, no se pudo elaborar ninguna conclusión clara sobre la eficacia de los diversos tratamientos durante la estación húmeda debido a un bajo nivel de ataques de
plagas. En la estación fresca, no se registró ninguna ventaja significativa en términos de producción que sea atribuible al uso intenso de pesticidas (en el método de los
agricultores) en comparación con los tratamientos de IPM. Otro hallazgo reveló que el método de los agricultores condujo a una reducción dramática en la presencia de insectos beneficiosos en comparación con los otros
tratamientos.
El segundo componente evaluó el uso de pesticidas a manos de los agricultores durante ambas estaciones a través de la aplicación de una encuesta. Los resultados indicaron que la creciente familiaridad con el uso de pesticidas condujo a un empleo reducido - indicación de que esfuerzos más intensos orientados hacia la generación de competencias pueden reducir el uso de pesticidas al difundirse información más adecuada, quizás a través de Escuelas de Campo. Se evidenció también una correlación clara entre el número de cultivos diferentes cosechados en cada parcela y la cantidad de pesticidas aplicada, mostrando que los granjeros desconocen la posible influencia del cultivo múltiple sobre el control de plagas. Otro tema que necesita mayor investigación participativa a manos de científicos y agricultores es el uso más alto de fungicidas durante la estación seca (en la que las enfermedades relacionadas a los hongos son menos frecuentes), contrastando con un mayor uso de insecticidas durante la estación calurosa (en la que se evidencian menos ataques de plagas). Un estudio complementario por CIRAD se encuentra en propuesta, con el fin de estudiar a mayor profundidad las percepciones subjetivas de los agricultores sobre el control de plagas y el uso de pesticidas. Se realizarán también esfuerzos por establecer vínculos con el programa de Escuelas de Campo (Farmer Field Schools, FFS) de la FAO en Vietnam, para así tratar las necesidades de aprendizaje de los agricultores.
Los riesgos de salud vinculados al control de plagas y al uso de pesticidas han sido temas de estudio principales para UPWARD y la Universidad de las Filipinas, quienes condujeron una investigación sobre un grupo de agro-empresas relacionadas a la sampaquita (jazmín) en las zonas urbanas y periurbanas de Manila. Ésta es la segunda fase de este proyecto, que comenzó con un estudio de medios de vida en las diversas empresas hogareñas que conforman este grupo. La principal plaga que aqueja a la sampaquita (jazmín) es la mosca blanca (Allyrodidae), que deja sus minúsculas cubiertas de crisálida en la superficie interior de las hojas y emite secreciones que actúan como sustrato para el moho fuliginoso. El "taladro de capullos" (todavía en proceso de identificación científica) es posiblemente de mayor trascendencia económica. Penetra el capullo cuando éste es muy joven y lo devora desde dentro, permaneciendo oculto hasta que el daño se ha hecho. El 90% de los agricultores entrevistados sobre la utilización de pesticidas mencionó al taladro de capullos y el 88% mencionó a la mosca blanca como las principales plagas. Pese a que los agricultores señalaron conocer los peligros en el uso de pesticidas, percibían la aplicación regular de pesticidas como inherente a las actividades de cosecha de sampaquita. El factor clave que influenciaba la elección de pesticidas era el nivel de "eficacia" a ojos del agricultor, siendo las recomendaciones de otros agricultores y comerciantes de pesticidas también importantes. Menos del 5% de la muestra mencionó la baja toxicidad como factor importante. Cierta clarificación es aún requerida sobre las modalidades de aplicación de pesticida según la estación. Durante la época alta, dos tercios de los agricultores rocían el producto diariamente o cada dos días. En la época baja, un tercio lo hace cada dos o tres días, mientras que el 40% lo hace una vez por semana y el 17% no hace ninguna aplicación. Un total de 21 tipos de pesticidas eran utilizados por los cultivadores de sampaguita, consistiendo en dos fungicidas y 19 insecticidas. El más común, utilizado por el 83% de encuestados, era el metomil, un compuesto altamente tóxico que puede ser absorbido inclusive por la piel sana e intacta. Tres de los pesticidas mencionados en la encuesta habían sido ya prohibidos. El 90% de encuestados dijo que utilizaba ropa protectora y el 83% que empleaba máscaras, pese a que una constatación visual de esto no se ha realizado aún. El efecto de salud más comúnmente reportado con relación al uso de pesticidas fue la ocurrencia de vértigos, en el 17% de la muestra; seguido de vómitos (13%) y de escozores y dolores de cabeza (ambos 10%). Para entender mejor los probables riesgos de salud, se realizaron evaluaciones de residuos de pesticida en las flores a lo largo de diferentes puntos en la cadena de comercialización, desde el campo hasta los vendedores de guirnaldas. Los resultados indican una importante – incluso quizás alarmantemente significativa – presencia de residuos, aunque los riesgos sobre la salud no pueden ser actualmente evaluados con exactitud debido a la carencia de pautas. La falta de protocolos disponibles también obstaculizó la inclusión del metomil en el análisis, siendo éste el pesticida más comúnmente usado. Un número de anomalías evidentes en los datos - tales como evidencia de un nivel de residuos más alto en los vendedores que el presentado por las flores en el campo mismo - requerirán una investigación adicional.
En Yaundé IITA, ICLARM y las universidades locales han culminado un estudio y trazado de la ubicación de los niveles de contaminación de agua en diversos puntos del alcantarillado local. Los niveles de coliformes fecales en agua y peces de lagos urbanos son altos, mientras que los niveles de metales pesados se encuentran generalmente bajo los límites recomendados. Recomendaciones preliminares sobre un eventual retiro de la agricultura urbana de los valles internos (bas-fonds) - como un medio para combatir el uso intensivo de agua contaminada en este tipo de agricultura - parecen prematuras, dado al existente entendimiento sobre el riesgo y las implicancias sociales que acarrearían tales recomendaciones. No existe evidencia sobre riesgos masivos de salud presentados por el consumo de alimentos cocidos que provengan de estos valles, aunque pueden presentarse riesgos de salud para las familias de agricultores. Puede también haber contaminación en las cocinas por bacterias presentes en el pescado. En general, los riesgos e implicancias de practicar la AUPU bajo estas condiciones no son aún extensamente comprendidos. Necesitan también ser tratados en el contexto más amplio del ambiente urbano - ambiente en el cual los asentamientos de vivienda de los más pobres crecen rodeados de agua contaminada y sin saneamiento alguno.
En Kampala, un proyecto financiado por CIDA titulado Agricultura Urbana en Kampala, Uganda - Evaluación del Impacto de Salud y Opciones para una Mejora comenzaron entre el 12 y el 14 de junio de 2002, con una Reunión de Interesados y un Taller de Planeamiento. El encuentro sirvió para integrar los conocimientos disponibles sobre impactos en la salud - tanto con relación a los efectos negativos causados por contaminantes, como los impactos positivos en salud y nutrición implicados en las actividades agropecuarias. Junto con el proyecto paralelo sobre la Consolidación de la Agricultura Urbana en Kampala, se condujo una Valoración Urbana Participativa (PUA, en inglés) en cinco parroquias. Además de información cuantitativa sobre medios de vida y producción agrícola, se procedió también a discusiones con grupos locales sobre asuntos de la salud, particularmente sobre los riesgos de salud percibidos en sus respectivas localidades. Los resultados indican que los grupos más pobres se enfrentan a un acceso inadecuado al cuidado médico - o bien carecen completamente de acceso a éste – presentándose un índice considerable de enfermedades diversas. Aquellos vinculados a la agricultura perciben una amplia gama de peligros - quedando claro que la noción de "peligros" se refiere tanto a fenómenos que afectan directamente la salud, como la contaminación de tierras húmedas por efluentes industriales o desechos domésticos, o las enfermedades zoonóticas asociadas a la crianza de cerdos; así como fenómenos que la afectan indirectamente, como los bajos niveles de productividad debido a semillas inadecuadas, o prácticas que influyen en la "salud" del ambiente (por ejemplo, la tala de árboles causante de erosión). Al mismo tiempo, grupos provenientes de una variada gama de lugares en la ciudad (desde el viejo centro de la ciudad hasta las áreas periurbanas agrícolamente estables) coinciden en las ventajas derivadas de la AUPU; en especial su contribución a la seguridad alimentaria, a una mejor nutrición y a mejores ingresos. La Valoración Urbana Participativa conducida en el centro urbano de Kampala incluyó comentarios sobre la reducción de costos que puede efectuarse a través de la producción de subsistencia, permitiendo el uso de mayores recursos financieros para satisfacer otros fines. Estudios a profundidad se encuentran en curso con la finalidad de examinar los asuntos particulares que emergieron de esta valoración, incluyendo un nuevo proyecto sobre "La Caracterización y Evaluación de Riesgos y Beneficios en la Producción Ganadera Urbana y Periurbana en la ciudad de Kampala", conducido por ILRI.
Otro proyecto relacionado a la salud y recursos recientemente iniciado - también conducido por ILRI con la participación de Cosecha Urbana e ICRAF, contando además con un notable interés por parte de entidades nacionales - se titula "Administración de Desechos Orgánicos y Abono Animal para Realzar la Productividad Agrícola en las Zonas Urbanas y Periurbanas de Nairobi".
En Lima, se continuó con una investigación conducida por el CIP sobre el desarrollo de papillas infantiles para niños de familias urbanas pobres en Lima. A lo largo de 2002, se concluyó el desarrollo de papillas instantáneas a base de camote, en conformidad con todos los requisitos del Ministerio de Salud en términos del análisis proximal, azúcares totales, azúcares reductores, almidones, índice de gelatinización, acidez, índice de peróxidos, fibra dietaria, ácido linoleico, aminogramas y completo análisis microbiológico. Seguidamente, pruebas de aceptabilidad fueron llevadas a cabo con niños de entre 6 meses y 2 años de edad en la comunidad campesina de Jicamarca, Cono Este de Lima; y en el asentamiento de Delicias de Villa, Cono Sur. Se realizó un estudio de costos de producción usando un experimento piloto a pequeña escala, a fin de simular la producción comercial de papilla a nivel medio. Usando información cuantitativa de producción sobre las variedades más apropiadas de camote para la elaboración de la papilla, se estimó un costo promedio de $ 0.34 por cada ración de 90g de papilla. Complementariamente, gracias a la preparación de una tesis de Maestría en Administración de Negocios, se condujo un estudio de comercialización con relación al producto. El estudio evaluó los productos de la competencia a la venta, el tipo de posicionamiento de mercado y la elección de un nombre de marca que sea el más eficaz. El estudio determinó además el volumen de demanda para tal tipo de producto y el precio de venta factible, dadas las características de los productos de la competencia. Finalmente, un estudio sobre las características de almacenamiento de la papilla ha sido recientemente culminado como materia de tesis para la calificación profesional de un ingeniero en industrias alimentarias.
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